Ana Cela: «Cada vez que tenemos un caso complicado sueño con él»

«Centro Médico» vuelve el lunes a las tardes de La 1 (18.10) con su séptima temporada. La serie producida por Zebra presenta novedades, como la incorporación de nuevos actores, pero la docuficción no abandona su labor de servicio público con historias basadas en casos clínicos reales. Dos de sus protagonistas, Ana Cela y Octavi Pujades, ambos médicos, cuentan algunos secretos de su trabajo. Ana Cela (Madrid, 1983) no solo ejerció la medicina. Además nació en la antigua maternidad en la que se graba la serie, por lo que no debe de haber muchas personas más adecuadas que ella para el papel. «Hice la carrera en la Universidad Complutense y durante cuatro años, la especialidad de Medicina de Familia en Valencia. Luego hice un máster de Medicina Estética y trabajé en Mallorca». La intérprete dio un giro radical a su vida y, a los 30 años, cambió la bata blanca por su vocación artística. «Llevaba once años y pensé “ya he cumplido”. Necesitaba sacar eso de dentro, era un ahora o nunca». En casa no fue fácil. «Fue un drama, un rechazo total, pensaban que me había vuelto loca. En mi familia no son artistas y no me comprendieron. Hasta mis amigos no lo entendían. Son muchos sacrificios, estaba con hipotecas… Y de repente me vi sin empleo, sin un duro y apostando por algo incierto. Aguanté y el primer casting de ficción fue en esta serie ¡con un papel de médico! Encima llegué al hospital donde se rueda y era la misma clínica donde nací». Al menos en una cosa salió ganando: «Muchos médicos tienen guardias de 24 horas y tener la vida de una persona en tus manos es muy bestia, otro nivel». Ahora le alegra «que haya una serie que hable de la medicina de una manera más informativa». Y real. «Aun siendo médico, cada vez que tenemos un caso complicado sueño con él», confiesa. «No solo se usa la terminología médica para aparentar, lo chulo es que podemos parar y explicar al espectador para que entienda la trama. Esa es la novedad, algo precioso porque es una función docente», añade. Cruce de oficios Octavi Pujades (Barcelona, 1974) también es médico. Acabó la carrera en 1998, aunque no llegó tan lejos como su compañera de reparto: «Me saqué la plaza al año siguiente, aunque nunca ejercí ni me especialicé». Otra diferencia con ella es que él sí había participado en otra producción relacionada con la medicina: «El año pasado hice la película para TVE “22 ángeles”, sobre cómo se transportó la primera vacuna de la viruela a América. Se puede decir que en 2016 se cruzaron mis dos profesiones», explica. Su cambio de oficio fue más sencillo: «En mi familia no pudieron decir gran cosa. La preparación del MIR es muy complicada, hace falta ir a academias que cuestan su dinero. Así que tuve que empezar a hacer trabajos de publicidad y de fotográfica para pagármelo. Justo coincidió que encajaba para una serie de una productora, por lo que no me fui con una idea vacía a perseguir castillos en el aire. Incluso tenía un sueldo bastante superior al que podía aspirar como médico. Supongo que mis padres sintieron miedo, pero se lo tuvieron que comer». Pujades insiste en que no hay que confundir realidad y ficción: «Dependiendo de la historia o el formato que uses puede acercarse más a la cotidianeidad de la profesión o puede ser algo más lúdico, como en “House”. Todo es medicina al final, pero no hay que confundirlo con la ficción. Este formato se corresponde más al día a día de los médicos, con concesiones como las tramas personales. En las vidas de la gente, el 90% de lo que ocurre es aburrido, mejor centrarse en lo sorprendente». Quienes sí se confunden son algunos visitantes, que piensan que el hospital es de verdad: «Llevo un año y medio aquí y lo he visto diez o quince veces. Es una zona de clínicas, ven esto y se cuelan en plena secuencia. Hay que convencerles de que esto no es real».
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