Monday , 26 June 2017

AVE, el tren que cambió España cumple 25 años

La inauguración del tren de alta velocidad entre Madrid y Sevilla, el 14 de abril de 1992, supuso no solo un paso de gigante en el transporte ferroviario español, sino una de las principales obras de infraestructuras de la España del siglo XX. El proyecto original, nacido para solucionar los problemas de congestión de tráfico en el paso de Despeñaperros, convirtió un sector que se precipitaba a marchas forzadas hacia su extinción en una de las señas de identidad más representativas de la ingeniería y la industria española, con proyectos emblemáticos en el extranjero como el AVE entre La Meca y Medina. Absorbe, además, las principales partidas de inversión en infraestructuras. Hoy, la red española de alta velocidad, con más de 2.777 kilómetros en servicio, es la segunda mayor del planeta, únicamente por detrás de la de China. Los servicios comerciales arrancaron una semana más tarde, el 21 de abril, un día después de que arrancara la Expo de Sevilla. Alfredo Durán, maquinista del primer tren que salía de Atocha (Madrid) a las 7.00 horas, reconoce que en aquel momento era difícil anticipar cuál iba a ser la dimensión del proyecto: «Como profesional, ser el primero que conducía un tren AVE suponía un orgullo, pero yo no alcanzaba a ver lo que iba a significar para Renfe y para España. Nadie, en realidad, era capaz de dimensionar lo que iba a significar ese primer tren». En este cuarto de siglo el AVE se ha consolidado como uno de los principales medios de transporte público del país: se calcula que 357,5 millones de viajeros han utilizado estos servicios de alta velocidad. El trazado de alta velocidad contribuye, también, afrontar la transformación de la línea convencional al ancho de vía internacional. De hecho, como efecto de la ampliación de la red, ha surgido una mayor demanda por uno de los modelos tecnológicos que diferencian al sistema español: la introducción de trenes con un mecanismo de ejes variables y de intercambiadores de ancho de vía. Así, en este periodo, 267,6 millones de usuarios han optado por las vías de ancho internacional (AVE y Avant), mientras que 89,9 millones han utilizado los vehículos que permiten el cambio entre el ancho de vía ibérico y el internacional (los Alvia). De esta manera, a falta de que se completen el resto de los corredores en ejecución -como las conexiones de AVE a Galicia, Murcia, Extremadura y País Vasco, entre otros- este sistema mixto ha permitido acercar este servicio a 27 provincias, que representan más del 67% de la población española. Progresivamente, el tren de alta velocidad ha ido ganando terreno al transporte aéreo nacional, reduciendo la distancia entre ambos. En el último año el avión superó al transporte ferroviario de largo recorrido, únicamente, en cerca de dos millones de pasajeros. En 1991, el último año antes de la entrada del AVE, 15,7 millones de pasajeros utilizaron los servicios de larga distancia de Renfe, frente los 31,8 millones de viajeros con que cerró 2016. El AVE, también, se ha impuesto a la difícil orografía española, acortando los tiempos de desplazamiento. La velocidad comercial media se sitúa en los 222 kilómetros hora, por encimad de la de Japón (218) y Francia (216).
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