Cantabria, sin fuegos pero en alerta máxima

Cantabria ha amanecido hoy prácticamente libre de incendios forestales después de seis días, aunque se mantiene la alerta máxima ante la previsión meteorológica para hoy que anuncia vientos del sur, aunque de menor intensidad que ayer, y calor. Después de seis días en los que se han registrado más de 200 incendios, con especial virulencia ayer por las rachas de viento de más de 100 kilómetros por hora, la lluvia caída la pasada noche y el trabajo de los cerca de 700 efectivos desplegados ha conseguido que ya no queden focos activos en la región. Los últimos fuegos en quedar extinguidos han sido los de Liendo, Guriezo, Rasines, Ramales de la Victoria, Socabarga y el valle del Besaya, según ha informado el Gobierno de Cantabria en un comunicado. En la región se han movilizado para hacer frente a los incendios 455 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), personal del Gobierno de Cantabria (cuadrillas, guardería de la Dirección General del Medio Natural y bomberos del 112), Guardia Civil y voluntarios. El Ejecutivo regional ha precisado en su nota de prensa que la propagación de incendios forestales será hoy mucho más difícil en Cantabria que en jornadas anteriores. Las razones que expone son que el suelo está húmedo por la lluvia caída en las últimas horas, a lo que se une la bajada de la temperatura de la pasada noche. Pese a ello, ha aclarado que efectivos de la UME y de los parques de emergencias de Laredo, Tama, Valdáliga y Villacarriedo realizarán con las primeras horas de luz rutas de vigilancia para controlar las zonas con mayor riesgo de que puedan reactivarse los restos de los últimos incendios y, también, con fines disuasorios. Como prueba de que la situación está controlada, el Gobierno cántabro ha destacado que a lo largo de esta noche no se ha recibido ninguna llamada alertando de incendios forestales, mientras que solamente el 112 registró ayer 866 llamadas de este tipo. El despliegue de medios, especialmente de personal desplazado de la UME, se mantendrá mientras no se rebaje el nivel de alerta. Y si fuera necesario, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, hoy se podría incluso movilizar también medios aéreos para combatir el fuego, ha explicado el Ejecutivo cántabro. El fin de la pesadilla El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, confía en que este martes se puedan «extinguir todos los fuegos» declarados en la región, más de 200 en una semana, y terminar así con una «pesadilla» que ha mantenido a la región y a los cántabros «en vilo», especialmente en las últimas 48 horas, cuando se llegaron a registrar cerca de un centenar de focos activos y se decretó la alerta máxima por incendios forestales. «Hoy acabaremos con esta pesadilla que nos ha tenido en vilo», ha manifestado el jefe del Ejecutivo, en una entrevista en la Cadena COPE, recogida por Europa Press, en la que ha reiterado que las llamas han causado un «destrozo ecológico importante», con al menos 2.000 hectáreas de alto valor arrasadas, según apuntó ayer. Revilla ha señalado que esta jornada, en la que no hay viento en la región -ayer había alerta por fuertes rachas, de hasta 130 kilómetros por hora en las cumbres montañosas-, el cielo está despejado y el suelo húmedo tras la lluvia caída en las últimas horas, se podrán sofocar «todos» los focos pendientes -rescoldos controlados y sin importancia- y «acabar con esta pesadilla». Las condiciones climatológicas permitirán también actuar a los medios aéreos que ayer no pudieron trabajar por el fuerte viento, como los hidroaviones del Ministerio de Medio Ambiente desplegados a la Comunidad, o el helicóptero del Gobierno regional. Búsqueda de culpables Y también es «dificilísimo», en opinión del presidente, controlar los incendios, que en «el 99 por ciento» de los casos han sido «provocados», y que se han visto favorecidos por la sequía y el viento. «Si en 200 hectáreas hay 14 focos, sin ninguna duda han sido provocados», ha insistido Revilla, que ha subrayado que son fuegos «dispersos». Ha aludido también a la existencia de mechas con pólvora que se dejan en el monte y que tardan una media hora en prender y arder. «¿Quién controla eso?», se ha preguntado. A su juicio, detrás de los incendios están «delincuentes», «pirómanos» y gente que «cree» que quemando el monte se regeneran los pastos, y a los que es “muy difícil” -ha insistido- coger “con las manos en la masa”. No obstante, Revilla ha señalado que se están investigando las causas y posibles autores y ya hay «indicios», como «alguna matrícula», ha comentado para finalizar.


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