«Casados a primera vista» vive su segundo divorcio

«Casados a primera vista» asumió este lunes la penúltima entrega de su nueva temproada. En este nuevo programa, los espectadores fueron testigos de cómo las parejas se adaptan a su nueva vida con un nuevo lugar de redicencia. Jesús y Jesuli han abandonado Cádiz para instalarse en Córdoba, donde reside la familia de Jesús. La pareja llega a esta nueva etapa más relajada después de someterse a terapia de pareja durante su encuentro en Madrid con el resto de los protagonistas de esta esdición. Jesuli tuvo la oportunidad de conocer a la hermana de su marido con la que pudo conversar en privado. Ella le pidió que se olvidara de sus experiencias anteriores y que intentara disfrutar de su matrimonio mostrándose tal y como es. Por su parte, Jordi y Mónica consiguieron acercar posiciones cuando visionaron un vídeo en el que hablaban con el resto de parejas de las cosas que no les gustaba de su matrimonio. Las palabras de la modelo hicieron reaccionar al catalán que buscó sorprender a su mujer con un cumpleaños perfecto. Le preparó el desayuno, se lo sirvió en la cama y después fueron a dar un paseo a caballo. Por la noche, Jordi ideó una cena romántica en la que la familia de Mónica apereció para sorprenderla. Todo fue casi perfecto, porque la llegada de la abuela y el padre de ella hicieron temblar los cimientos de su relación. Mientras, Jonathan desembarcaba con su maleta en Madrid para instalarse en la casa de Marié. Ambos disfrutaron de su tiempo juntos con una sesión de relax, una mañana de snowboard y una cena romántica. Aunque la pareja parece conectar y se llevan muy bien, ambos tienen un problema: no conectan sexualmente. Él confesó haber puesto un muro cuando ella le hizo la cobra en su luna de miel y ella no encuentra en su marido ese punto que consiga encenderla de pasión. Más complicadas son las cosas entre María y Rafa. Ella se negó a trasladarse a la casa de su marido porque cree que no va a ser capaz de parmanecer alejada de su familia. La insistancia de él por mantener relaciones sexuales y la negativa de ella se ha convertido en un obstáculo en su matrimonio y ninguno está dispuesto a ceder en ese aspecto. Por ello, María pidió una seisión de terapia con los psicólogos del programa para conversar con su marido y poner las cartas sobre la mesa. «No es un apersona madura que quiera conocerme poco a poco. Solo le pido paciencia con el sexo», expresó ella a lo que su marido respondió: «Una relación sin sexo es una relación muerta». Tras su encuentro con el psicóloga, María y Rafa se encontraron a solas con los papeles del divorcio para intentar decidir qué hacer con su matrimonio. Ambos decidieron firmar los papeles y poner punto y final a una experiencia que no ha sido nada satisfactoria para cada uno de ellos.
Última Hora

About rasco

Be Happy the future is friendly.

Leave a Reply

Allrights Reserved 2007-2018 - Beone Magazine - powered by rasco