Thursday , 22 February 2018

Castellet vuela al diploma

Después de finalizar quinta en las rondas clasificatorias, con unos saltos con altura, pero sin demasiado riesgo, Castellet intentó dar el todo por el todo en la final de snowboard halfpipe de Pyeongchang. Comenzó con una ronda segura y limpia, aumentó las alturas en la segunda, y arriesgó en la tercera para luchar por la medalla, pero con un comienzo espectacular se cayó a mitad de prueba y dejó en la nieve la opción de podio. A pesar de las sensaciones, de la confianza y de la calidad que atesora, no fue suficiente. La rider española finalizó séptima en una competición en la que arrasó la estadounidense de 17 años Chloe Kim. «El talento ya estaba -explicaba para este periódico el entrenador de la catalana, Benjamin Bright-, solo quedaba rodearla de un ambiente en el que pudiera exprimir todo su potencial». El australiano guió a Castellet en su reconstrucción tras la muerte de su pareja y entrenador Ben Jolly, y ha sido estricto para armar a una rider más completa y con más opciones de brillar. Después de un complicado año 2017, en el que casi se pierde los Mundiales de Sierra Nevada por una lesión sufrida apenas unos días antes, había sumado buenas sensaciones en esta temporada, con un triunfo en Snowmass por fin después de siete años, sobre todas las que peleaban con ella por las medallas hoy. Solo le quedaba liberarse en los Juegos. De la presión, del peso de su cuarta cita olímpica, de las heridas mentales y físicas. Y lo intentó todo para demostrar que ha vuelto a ser feliz encima de la tabla, pero en el halfpipe hay muchos condicionantes: los propios saltos, la altitud, la confianza, la actitud, la amplitud, los nervios y, sobre todo, las rivales. Y en esta ocasión, Kim, Liu y Gold fueron demasiado para la española que fue al ataque a por la medalla, pero se quedó en el camino. Después de comerse unos gajos de mandarina que le ofreció su entrenador, y con menos viento que en las semifinales, Castellet inició su primera ronda (59.75) con saltos amplios sin demasiado riesgo pero con limpieza para coger confianza y sentar las bases para aumentar la dificultad en las siguientes. Aunque ya desde el inicio marcaron diferencias las tres más grandes: Kelly Clark (81.75), Jiayu Liu (85.50) y Chloe Kim (93.75). Ya en la segunda apostó a sus trucos más altos. Respiró hondo y se lanzó a por todas con saltos muy amplios y con gran seguridad y limpieza en las recepciones. Fue mucho mejor que la primera ronda, aunque ya el podio se cotizaba alto, con notas por encima de los 80 puntos. Sin embargo, los jueces valoraron su segunda participación con 67.75, muy por debajo de lo que esperaba y que la obligaba a arriesgarlo todo en la tercera. Porque Liu siguió sumando puntos (87.75) y Kim, a pesar de fallar, arrastraba una nota imperial. Tan por encima de todo la estadounidense que hasta se dedicó a tuitear entre ronda y ronda: «Debí haberme terminado el sándwich del desayuno. Ahora tengo hambre». En la definitiva, necesitaba su mejor nivel, el que le dio la victoria en la última Copa del Mundo. Sobre todo porque las rivales también subieron el listón. Y ella lo subió al máximo. Comenzó de una forma extraordinaria, con sus mejores saltos y su mayor confianza. Pero a mitad de prueba un desequilibrio acabó con sus esperanzas de podio. Tan decepcionada la rider que se echó al suelo cuando esperaba la nota. Al final, una séptima plaza que le otorga un diploma olímpico en su cuarta cita olímpica. Clasificación Chloe Kim (98.25) Jiayu Liu (89.75) Arialle Gold (85.75) Kelly Clark (83.50) Xuetong Cai (76.50) Haruna Matsumoto (70) Queralt Castellet (67.75)
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