Cataluña se asoma a un nuevo tripartito de izquierdas

Seis años después y con cuatro elecciones autonómicas de por medio, el espectro del tripartito de izquierdas regresa a Cataluña, esta vez con la agenda de la celebración de un referéndum como eje de confluencia. El giro hacia posiciones progresistas que se dio en Cataluña en los últimos comicios (en las autonómicas de septiembre y, sobre todo, en las generales de diciembre) alimentan la especulación sobre la reedición de la fórmula, aunque con nuevos actores y la convocatoria de una consulta como mínimo común denominador. Esta posibilidad sería una radical reorganización del mapa político catalán y supondría la ralentización del proceso soberanista. En medios políticos en Cataluña se da por descontado que tras las casi seguras elecciones de marzo, la fragmentación será aún mayor en el Parlamento catalán de lo que ya es ahora, con lo que sólo se intuye como única fórmula posible que permita la gobernabilidad la conformación de dos alianzas. Una sobre la base soberanista, la que podrían tratar de reeditar CDC y ERC (aunque a los comicios concurran por separado tras enterrar Juntos por el Sí), y otra escorada a la izquierda: ERC, junto a la CUP y, como principal novedad, la constelación que pueda formarse entorno a ICV, Podemos y Barcelona en Comú. El PSC quedaría absolutamente descartado tras haberse desprendido de cualquier veleidad soberanista y haber dejado atrás el referéndum, pactado pero solo en Cataluña, que llegó a defender el partido durante la etapa de Pere Navarro. Presión desde la izquierda En este contexto, la presión desde amplios sectores de la izquierda para reeditar la fórmula ganadora que se impuso con rotundidad en Cataluña en las pasadas elecciones generales no deja de crecer. Existe la percepción de que el votante catalán puede estar virando desde una postura en la que el eje nacional tenía más peso a otra de mayor sesgo ideológico. Agotados de «proceso», reacios a la idea de la unilateralidad para resolver el encaje o desencaje de Cataluña en España, el eje izquierda-derecha es el que se impuso en las generales de diciembre, aunque con el importante matiz del sí al «derecho a decidir», con el objetivo último de celebrar un referéndum, de entrada pactado. Fuentes de ERC reconocen que en el futuro Parlamento difícilmente serán viables más alianzas que las antes descritas, algo que vuelve a colocar a los republicanos ante el dilema que viene arrastrando el partido desde su fundación en 1931: prioridad para el eje ideológico o para el nacional. En este escenario, las mismas fuentes señalan que los dos posibles alianzas presentan dificultades para los republicanos. En el caso del intento de formar un triparito de izquierdas, el problema estriba en la imposibilidad de arrastrar a Podemos al campo de la «unilateralidad» y la desobediencia que se consagra en la declaración de «inicio del proceso» pactada con Juntos por el Sí y la CUP. «Ahora es muy difícil recular», reconocen desde el partido republicano, que asumen que para lograr un acuerdo con Podemos-ICV-Barcelona en Comú, esta coalición debe explicitar que el «referéndum es irrenunciable», y que si éste no se logra de manera pactada, «hay que hacerlo de todos modos». «De otra forma estaríamos hablando de un referéndum-unicornio», se bromea en el entorno de ERC. Más alejados incluso, desde la CUP se marcan unas líneas rojas para el nuevo tripartito no se sabe si insalvables. «No creemos en un referéndum pactado. Sabemos que no existirá. Debemos hablar de un referéndum unilateral, que sería nuestra única vía de avanzar», explicó ayer la diputada Eulàlia Reguant en RAC1. El papel de Colau Más allá de la postura a la que se llegue sobre la consulta, la clave sigue estando en si la izquierda será capaz de reeditar en marzo la alianza que cuajó en las generales (En Comú Podem), más allá del «ticket» ICV-Podemos que unos meses antes fracasó en las autonómicas. En las legislativas de diciembre, la implicación de Barcelona en Comú, el partido de Ada Colau, así como el concurso directo en la campaña de la alcaldesa, se explican como determinantes. Ayer mismo, el diputado nacional y líder de En Comú Podem, Xavier Domènech, señalaba la necesidad de abrir ya el debate para decidir si se mantiene la fórmula en marzo. Lo que sí dejó claro en la coalición es que Ada Colau debe tener un papel determinante. «A Colau la veo protagonizando cambios a todos los niveles posibles. La proyección de Ada va mucho allá de Barcelona y de Cataluña. Se proyecta también hacia Europa y puede hacer fantásticamente bien todo lo que se proponga», explicó Domènech en declaraciones a los medios en Madrid antes de recoger su acta como diputado en el Congreso. En la misma línea de abogar por la confluencia de las izquierdas se manifestó el portavoz de Catalunya sí que es Pot en el Parlament, Joan Coscubiela, que llamó a construir una «alternativa transversal» ante la posibilidad de nuevas elecciones en Cataluña y, aunque evitó opinar sobre el papel que tendría Colau, admitió que la suma ayuda al «éxito» electoral.


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