Confidencias, sonrisas y algunas «caras largas» en la vista oral

Manuel Chaves y José Antonio Griñán, expresidentes de la Junta de Andalucía compartieron este miércoles «banquillo» y confidencias en la primera sesión del juicio de los ERE. Aparcaron cualquier posible diferencia, intercambiaron impresiones y hasta se aburrieron con la lectura de los escritos de la Fiscalía y el PP. La foto del año en Andalucía llegó sobre las 9.37 cuando los expresidentes llegaron a la Audiencia de Sevilla prácticamente a la vez. En distintos coches, un Citröen y un Peugeot que los dejaron a las puertas del edificio. A primera hora la tensión, como el frío de la mañana, se podía cortar. Chaves no pronunció palabra mientras que Griñán dijo estar «tranquilo». El rictus de ambos era grave. Minutos antes habían llegado otros procesados. Los exconsejeros Gaspar Zarrías y Magdalena Álvarez aparecieron juntos en un Audi A-4 con matrícula de Jaén, prácticamente a la par que lo hizo caminando Carmen Martínez Aguayo. Ambas vestían de gris. Después llegó José Antonio Viera, Francisco Vallejo y Antonio Fernández, igualmente a pie. Todos muy abrigados. El exdirector de Trabajo, Francisco Javier Guerrero puso la nota de color. Dijo tener «mucho frío» y bromeó con lo que se ha demorado el juicio. Entró y salió fumando e incluso, dentro de la sala se le vio sacar del bolsillo su inseparable paquete de tabaco. Haciendo gala de su sentido del humor Guerrero, el exdirector general que acuñó el término «fondo de reptiles», no dudó en pararse a saludar a los periodistas. Confundida entre los encausados irrumpió en el vestíbulo de la Audiencia una señora embutida en una bata rosa encima de algo parecido a un pijama, resuelta a realizar sus gestiones. Relajación A medida que pasaba la mañana la tensión se fue relajando. En la primera fila, a la derecha de todos se situó el exconsejero José Antonio Viera y Gaspar Zarrías. A su lado, en la parte central, los dos expresidentes Manuel Chaves y José Antonio Griñán que al entrar en la sala miraron a la cámara con gesto sonriente e intercambiaron unas palabras. En la fila de al lado se situaron juntas las dos exconsejeras de Hacienda: primero Magdalena Álvarez y Carmen Martínez Aguayo, con gesto más serio. Junto a ellas el exconsejero Francisco Vallejo. Ya en las filas traseras el resto. Entre ellos Guerrero, curiosamente asomando la cabeza entre Chaves y Griñán mientras el exconsejero, Antonio Fernández, estaba detrás de este. Los encausados, en un principio muy atentos, se fueron mostrando más cansados a medida que avanzaba la jornada. Hubo momentos en los que Chaves parecía mascar chicle mientras que Griñán daba una imagen somnolienta. Otros no perdían puntada como la exconsejera de Economía, Magdalena Álvarez, a quien se vio tomar notas. Y los hubo que no pararon de charlar, colocarse la corbata y removerse en su asiento algo incómodos, como los expresidentes cuando escucharon pronunciar al secretario la palabra «clientelismo político» que figuraba en el «punto G» del escrito de acusación del PP. El receso, que los tres jueces Juan Antonio Calle, Pilar Llorente y Encarnación Gómez emplearon en bajar a por un café, provocó «corrillos» de procesados y momentos de cierto relax. Griñán se entretuvo en una animada charla con su abogado José María Mohedano, junto a Zarrías y Chaves. Al expresidente, que saludó efusivamente a Guerrero, se le vio pasear nervioso ante la mirada atenta de sus dos escoltas en la sexta planta del edificio. Periodistas y policías Hubo un gran dispositivo de seguridad con 30 policías que no tuvieron que actuar. Pese a la expectación, había sobre todo periodistas y apenas curiosos. En los pasillos aparecieron los letrados de la Junta, que no acusa en esta pieza, y el penalista Francisco Baena Bocanegra que se sentó entre el público. Queda claro que es un juicio «para iniciados».
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