Thursday , 23 November 2017

«Contra el sedentarismo, acabaremos elevando los pupitres para trabajar de pie»

Celia Álvarez Bueno (Cuenca, 1982), investigadora de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), graduada en Enfermería y diplomada en Fisioterapia, ha elaborado un estudio que pone de manifiesto que la actividad física facilita la capacidad del aprendizaje y mejora el rendimiento académico. ¿Qué deporte practicaba de niña? ¿Y ahora? Pasé gran parte de mi niñez en un pueblo y allí la oferta de deportes era más que limitada. Los niños nos limitábamos a salir a la calle a jugar y poner a prueba nuestra capacidad de imaginación e innovación. Actualmente, intento ser una persona activa, pero a veces no dispongo del tiempo del que me gustaría. ¿Por qué se le ocurrió desarrollar ese estudio? Este estudio surge como parte del proyecto MOVI-daFit, que se está llevando a cabo en el Centro de Estudios Sociosanitarios de Cuenca (www.movidavida.org). Este proyecto es un ensayo clínico que tiene como finalidad estudiar el efecto de la actividad física en los factores de riesgo cardiometabólico de los escolares, así como en sus capacidades cognitivas y en sus calificaciones escolares. De ahí que necesitáramos revisar qué programas de actividad física en el entorno escolar se habían estudiado previamente y cuáles tenían un mayor efecto en la capacidad cognitiva y las notas de los niños. ¿En qué se basa para afirmar que la actividad física mejora el aprendizaje y el rendimiento académico en niños y adolescentes de 4 a 14 años? Nuestros resultados se basan en los datos de 36 estudios que analizaban el efecto de los programas de actividad física desarrollados en el entorno escolar en las capacidades cognitivas de los niños (memoria, atención, función ejecutiva). A través de técnicas de análisis estadístico de relativa complejidad conocidas como meta-análisis, muestro estudio estima la influencia del ejercicio en la cognición incluyendo un total de 5.527 niños de 15 países. Nuestros resultados nos permiten concluir que los programas de actividad física mejoran las capacidades cognitivas de los niños. «Esta sociedad está criando niños sedentarios durante 23 horas que realizan ejercicio durante una hora, en el mejor de los casos» ¿Qué beneficios puede aportar? Además de los, más que conocidos, efectos físicos del ejercicio, éste puede ayudar a que los niños mejoren su capacidad de concentrarse en la tarea que están realizando, puede ayudar también a mejorar su memoria e incluso puede ayudar en aspectos de planificación y de resolución de problemas de la vida diaria. Por último, todas estas mejoras en la capacidad de aprendizaje se pueden reflejar en una mejora en las calificaciones escolares de los niños. La evidencia científica es especialmente sólida en el caso de Matemáticas y Lengua. ¿Tiene hijos? ¿Y sobrinos? ¿En casa del herrero, cuchillo de palo? No, no tengo hijos, y mi sobrino ya es algo mayor. Intento transmitir a familiares y amigos las bondades del ejercicio. Y creo que hay bastante conciencia de ello, pero al final esta sociedad está criando niños sedentarios durante 23 horas que realizan ejercicio durante una hora, en el mejor de los casos. Creo que sería bueno concienciar a los padres de que estos beneficios del ejercicio podrían contrarrestarse con largos periodos de tiempo sentados delante de la televisión. Ningún niño debe estar más de 20 minutos ininterrumpidos sentado. Y probablemente para evitarlo acabemos elevando la altura de los pupitres para que se pueda trabajar de pie. ¿Recomienda alguna actividad física concreta? Hay una gran oferta de actividades deportivas, quizás las que más pueden ayudar a mejorar estos aspectos son aquellas que impliquen juego de estrategia y/o trabajo en equipo, como pueden ser el baloncesto o el bádminton; en general, todas aquellas en las que tenemos que pensar en la estrategia que vamos a seguir, que va a hacer el adversario e incluso en adaptar nuestro juego en función de lo que está haciendo o va a hacer nuestro compañero de equipo. Estas actividades implican un reto constante al que nos tenemos que enfrentar y adaptar. Sobre Einstein y Newton: «Sería estupendo poder saber qué nivel de actividad física realizaban estos genios» ¿Es suficiente un recreo de media hora para los escolares que tienen jornadas lectivas de hasta seis horas? Más que del recreo deberíamos hablar de las horas de actividad física del currículo escolar, ya que el recreo está pensado como un tiempo de desconexión de las actividades escolares. Existen formas de incluir actividad física en el currículo que ayudan a fijar conceptos y que mejoran las capacidades cognitivas de los niños y adolescentes, como pueden ser la actividad física integrada en la impartición de asignaturas (Matemáticas, Lengua,…) o los descansos activos. De hecho, el proyecto MOVI que se está llevando a cabo en Castilla-La Mancha cuenta con la participación de diez colegios, en los que se ha puesto en marcha un programa de descansos activos en el aula para los niños de 4 a 5 años, además de un programa de actividad física después del colegio para los niños de 9 a 10 años. ¿Se impulsan estilos de vida saludables en las escuelas? ¿Cuál es la responsabilidad de los padres en este campo? ¿Esconder la tableta o el teléfono móvil, quizá? Las escuelas hacen un gran trabajo. También debemos entender que no podemos cargar con la responsabilidad de enseñar de todo en el colegio y que todos debemos ser partícipes de la promoción de estilos saludables entre los niños. Tampoco me gustaría responsabilizar solo a los padres de los estilos de vida saludables que sus hijos puedan o no elegir. Es cierto que pertenecen a su entorno más cercano y suponen un ejemplo para ellos, pero viviendo en una sociedad como la nuestra, todos nos convertimos en un ejemplo para los demás. Es una tarea de todos que empieza cada mañana con intentar facilitar que el desplazamiento al colegio sea, siempre que sea posible, caminando o en bici; que continúa evitando largos periodos sedentarios y que termina mejorando las competencias motoras en las clases de Educación Física e implantando en horario escolar juegos o deportes activos que mezclen ejercicios aeróbicos con ejercicios de fuerza. ¿Cree que Albert Einstein o Isaac Newton, por poner dos ejemplos, hacían mucho deporte? Es una buena pregunta. Sabemos que no tenían obesidad, pero en aquel tiempo no era mérito. Sería estupendo poder saber qué nivel de actividad física realizaban este par de genios, pero casi seguro que, cuando menos caminaban bastante. Creo que la actividad física sirve para impulsar el potencial que cada persona tiene de base. Hay que saber buscar alguna actividad física que nos pueda gustar y nos ayude a disfrutar el tiempo que la estamos realizando-, además de aprovechar los beneficios físicos y mentales que nos aporta.
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