Wednesday , 22 November 2017

Corte aquí para irse de España

A un lado, Aragón. Al otro, Cataluña. Para los de un lado, todo es España. Para los del otro, de mayoría independentista, el puente marca la línea divisoria entre España y Cataluña. Entre Valderrobres (Teruel) y Arnes (Tarragona) apenas hay doce kilómetros, una carretera regional y un río, el Algars, que también sirve para delimitar la frontera entre ambas comunidades autónomas. Ahora, en una época en que la tensión separatista está disparada, Puigdemont hace campaña desde Bélgica y varios consejeros del Govern cesado están en la cárcel, el debate secesionista se ha avivado en la zona, y el puente adquiere un significado especial. Allí, hace menos de un mes y sin previo aviso, apareció una pintada. «Se veía que estaba bien hecha, que utilizaron una plantillica y todo», ironiza Carlos Luis Bone Amela, alcalde de Valderrobres, quien no puede disimular su marcado acento aragonés. A él, como a todos sus vecinos, le pilló por sorpresa que, de un día para otro, aparecieran dos tijeras blancas serigrafiadas sobre el asfalto del puente, invitando a los que por allí pasaban a cortarlo por la mitad en un claro guiño secesionista. «Es un puente simbólico, sobre todo porque separa la comunidad de Cataluña con Aragón, o con España», destaca Joaquim Miralles Pegueroles, alcalde de Arnes, también con un acento característico, pero en esta ocasión catalán. Como él mismo comenta, el suyo es «el último pueblo de Cataluña antes de llegar al Matarraña», la comarca turolense donde el primer pueblo con el que se topan los que salen de Cataluña es Valderrobres. En dicho municipio, la autoría de la pintada no estuvo clara hasta que el pasado viernes comenzó a despejarse. Entonces, los vecinos de Arnes, con ayuda de otros de municipios cercanos, cortaron durante casi una hora la carretera que une su pueblo con Valderrobres y, por ende, Cataluña y Aragón. «Fue para manifestar la indignación por el tema de los presos políticos», justifica el regidor catalán, quien confiesa que allí la mayoría de la población es independentista. «Aunque los que no lo son también aportan su opinión y se respeta», puntualiza. «Por lo que me contaron, estuvieron unos 40 minutos sobre las cuatro de la tarde y también me dijeron que cuando llegaron los Mossos identificaron a varias personas», recuerda Bone, a quien completa su colega catalán. «Son protestas que se realizan siempre de forma pacífica y dándolas a conocer a las fuerzas de seguridad», subraya el alcalde catalán, quien desvincula a su corporación de orquestar estos actos a favor del independentismo: «Yo no tenía constancia de que harían estas cosas. Los organizadores suelen avisar de un día para otro». Buenas relaciones Pese a estos últimos actos, las relaciones entre ambas localidades, acostumbradas a ayudarse más allá de banderas, no han variado sustancialmente por el momento. «Las relaciones son excelentes», confirma el alcalde de Arnes, quien ahonda en este planteamiento: «El problema no es con ellos, va mucho más allá». Desde el otro lado del puente también se le intenta restar importancia a estas manifestaciones. «Al hablar procuramos no ofender a ninguna de las partes por si algo de lo que puedas decir sirve para generar un conflicto entre los pueblos», revela Bone, consciente de que hay muchos lazos entre ambas localidades. «Hay muchos valderrobrenses con familia en Cataluña y mucha gente de Arnes que trabaja en nuestro municipio», manifiesta el alcalde, quien también pone sobre la mesa que las relaciones van más allá del tema familiar y llegan hasta el deporte. «Dejamos que su equipo de fútbol de chavales juegue con el nombre de nuestro pueblo», indica Miralles, a quien Bone refrenda. «Con este convenio, los desplazamientos son mucho más cómodos para los niños». El pulso secesionista puede, aun así, complicar más la relación entre estas dos localidades. De hecho, ya ha generado discusiones entre familias cuando el tema de la independencia, que suele ser esquivado, sale en la conversación. «No es agradable que te quieras desplazar por trabajo y que te tengan parado en la carretera», expresa el alcalde de Valderrobres en alusión al último acto de protesta secesionista. Además, añade que estas acciones «aumentan la tensión y la crispación» en el pueblo. «No creo que estas cosas ayuden», insiste el alcalde, que no quiere, aunque sea de manera simbólica, que sus vecinos de al lado dibujen una frontera donde siempre ha habido un puente.
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