El accidente de una tercera furgoneta evitó otro atropello masivo en Cambrils

Una colisión en la autopista AP7 pudo frustrar un segundo atropello masivo en el municipio tarroconense de Cambrils (Tarragona). Esta es la hipótesis que se desprende del auto del magistrado de la Audiencia Nacional Fernando Andreu. El mismo por el que acordó el ingreso en prisión provisional de dos de los presuntos integrantes de la célula yihadista: Mohamed Houli y Driss Oukabir; la libertad provisional de Mohamed Aalla; y la detención de Salh Karib. Un solo día después de la explosión del chalet de Alcanar, que frustró los planes de consumar «una acción terrorista de gran envergadura» en monumentos y templos religiosos de Cataluña, y apenas tres horas y media antes del atropello masivo de las Ramblas, Mohamed Hichamy, abatido por los cuerpos de seguridad en Cambrils, alquiló una furgoneta Renault modelo Kangoo con matrícula 0861JYG en el municipio barcelonés de Parets del Vallés. Según apuntan las líneas de investigación, con ese vehículo el grupo pretendía cometer un atropello similar al perpetrado a las 16.30 horas del jueves 17 en las Ramblas, cuando Younes Abouyaaqoub embistió a la multitud con «movimientos en zig-zag para causar el mayor número de víctimas», según describe el auto. Un propósito que no llegó a consumarse porque a las 15.25 horas de ese jueves el Renault Kangoo, conducido por el propio Hichamy, sufrió un accidente en el kilómetro 265 de la autopista AP-7, a la altura de Cambrils. Un acontecimiento inesperado que llevó a los integrantes de la célula terrorista a improvisar con el Audi A-3 que arrolló a los peatones del paseo marítimo del municipio. Según relata el magistrado Andreu en su auto, «Mohamed Hichamy saltó la valla de la autopista y se fue por un camino» cuando el conductor del vehículo contra el que colisionó «le dijo que iba a llamar a la Policía» para hacer el correspondiente atestado. Abandonada la furgoneta, no se volvieron a tener más noticias de Hichamy hasta pasada la una de la madrugada del viernes 18, cuando cinco integrantes de la célula yihadista -Mousa Oukabir, de 17 años; Said Aalla, de 18 años; El Hussain Abouyaaqoub, de 19 años; Omar Hichamy, de 21 años; y el propio Mohamed Hichamy, de 24 años- intentaron arrollar a los transeúntes del paseo marítimo de Cambrils. Apenas habían transcurrido nueve horas de la masacre de las Ramblas cuando intentaron replicar la matanza, si bien sus propósitos tropezaron con el control de los Mossos d’Esquadra que frenó el segundo arrollamiento de la jornada. En ese momento el Audi A3 colisionó con el vehículo policial. Como consecuencia, el turismo de los atacantes volcó e «inmediatamente salieron los cinco armados con un hacha y diversos cuchillos», los mismos que según el magistrado compraron en un comercio de Cambrils horas antes, a las 21.26 de ese jueves. Pese a que no se logró evitar el asesinato de una persona y que otras seis resultasen heridas, los Mossos consiguieron abatir a los terroristas. El titular del Audi A-3 es Mohamed Aalla, en libertad provisional desde el martes por orden del magistrado Fernando Andreu ya que «el propietario real y quien dispone del vehículo sería el hermano de este, Youssef Aalla, que se sospecha que es la segunda víctima mortal de Alcanar». Sin embargo, la furgoneta siniestrada en la AP-7 no fue la única que alquiló Mohamed Hichamy a las 12.58 del jueves 17, el mismo día del atentado de las Ramblas. A la misma hora y en el mismo establecimiento contrató el alquiler de la furgoneta localizada en el municipio barcelonés de Vic tres horas después del atropello de las Ramblas. Piso refugio en Vilafranca En paralelo a la reconstrucción de lo que sucedió en esa jornada trágica, los Mossos d’Esquadra siguen realizando pesquisas para determinar cómo pudo escapar y permanecer fuera del radar policial el autor material del atropello de las Ramblas, Younes Abouyaaqoub, antes de ser abatido el lunes en la pedanía de Subirats, a unos 40 kilómetros de Barcelona. Por ello, el pasado martes la Policía practicó un registró en un piso en la calle Montblanc del cercano municipio de Vilfranca del Penedès, que se sospecha que pudo usar como refugio, informa Àlex Gubern. En el momento del registro no había nadie en el interior de la vivienda. Aunque sucio y sin dinero, el hecho de que Younes llevase ropa distinta a la que llevaba en el atentado, o que portase un cinturón de explosivos simulado no detectado el jueves por los testigos hace que no se descarte la posibilidad de que el terrorista podría haber recibido ayuda.
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