Friday , 24 November 2017

El juez sostiene que Jordi Pujol y su mujer gestionaron fondos sospechosos del clan

La investigación a la familia Pujol se torna sobre el patriarca de la familia, Jordi Pujol, el que fuera presidente de la Generalitat de Cataluña durante 23 años, entre 1980 y 2003, un árbol caído de casi ochenta y siete años ahora. El juez que investiga la fortuna sospechosa del clan, José de la Mata, ha avalado la tesis de que Jordi Pujol y su mujer, Marta Ferrusola, tuvieron una gran responsabilidad en la dirección y el manejo de los fondos que la familia ocultó en Andorra, una conclusión novedosa en la causa, que señala sobre todo al hijo primogénito, Jordi Pujol Ferrusola, como el principal gestor del dinero. Este giro de los investigadores es el que explica los recientes registros en las viviendas de los Pujol, un día después del encarcelamiento de Jordi Pujol hijo, conocido como Júnior. El alcance de los registros incluyó la vivienda completa del matrimonio, sin limitarse a la habitación que ocupaba el primogénito, una dimensión que ya había sido solicitada por la Fiscalía pero rechazada por el juez. Así se desprende de los autos con los que el juez autorizó el jueves los registros de las viviendas y despachos, a los que ha accedido ABC. El magistrado sustenta su decisión en dos documentos manuscritos que constaban en el sumario desde finales de 2015. En uno de ellos Jordi Pujol padre reconocía que él era el propietario de los fondos de una cuenta bancaria abierta en Andorra en el año 2000, cuando todavía era presidente de la Generalitat. El antiguo político poderoso negó en la Audiencia Nacional ser el titular de esa cuenta, que atribuyó a su hijo. Un informe de la Fiscalía El magistrado se apoya en su auto en un informe de la Fiscalía que describe a Jordi Pujol padre como «el factor común» entre todos los imputados en la investigación: el matrimonio y los siete hijos, todos acusados de ocultar fondos de origen sospechoso y blanquearlos en el extranjero. Ellos alegan que el dinero procede de la herencia del abuelo Florenci, pero no aportan ningún documento que lo acredite. El juez se lo ha recordado, con insistencia e ironía, en numerosas ocasiones. El Ministerio Público, en dicho informe, también apunta que la mujer del «expresident», Marta Ferrusola, tuvo «la disposición de los fondos de la familia hasta la fecha en la que se procedió por todos y cada uno de ellos a la apertura de cuentas» para recibir su porción, que tuvo lugar a comienzos de los años noventa, cuando Jordi Pujol hijo se colocó al frente de la gestión. Marta Ferrusola nunca ha declarado ante un juez por ello al acogerse siempre a su derecho a no declarar. Ningún Pujol había desvelado quién dirigió el mando de los fondos familiares desde que lo dejaron los gestores hasta que lo asumió Júnior. «Se desconoce el origen de tales fondos», asegura en los autos que avalaron los registros policiales el juez, que ha dejado claro que no se cree la versión familiar del legado. De la Mata desconfía de las explicaciones de Jordi Pujol y alega además que Marta Ferrusola ha tenido «tres contratos bancarios» en Andorra, uno de ellos vinculado a la sociedad Kopeland, ubicada en Panamá. El objetivo de Marta Ferrusola era, según el juez, alcanzar «un nivel más de opacidad» de sus fondos. Entre la documentación que llegó de Andorra a la Audiencia Nacional a través de una comisión rogatoria consta un documento en el que Jordi Pujol asegura que él es el propietario de una cuenta bancaria abierta en dicho país por su hijo mayor en 2000, cuando él aún presidía la Generalitat, en la que ocultó al menos 1,84 millones de euros. La firma del patriarca El primogénito ingresó esa cantidad (307 millones de pesetas) al abrirla. Se trata de la cuenta 63810 de la entidad Banca Reig, un número que puede cerrar el círculo sobre el antiguo presidente del Gobierno catalán regional, fundador de Convergència y símbolo del nacionalismo catalán. La familia Pujol dejó el saldo de esa cuenta a cero en diciembre de 2010 tras sacar dinero en cinco ocasiones en billetes, explica el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata en los autos del sumario. El clan Pujol retiró de esa cuenta 149.943 euros el 3 de junio de 2010 (quedaron en familia: luego los ingresó en la cuenta de otro hijo, Josep) y un total de 1,145 millones de euros el 28 de octubre de 2010, cuando la dejó «en saldo negativo». Cuando declaró como imputado, Jordi Pujol explicó que ese dinero nunca fue suyo y justificó el escrito que envió al banco, atribuyéndose la titularidad, por la necesidad de evitar que la exmujer de su hijo primogénito, Mercè Gironés, se quedara con los fondos en una hipotética separación entre ambos, un desenlace que acabó llegando. El «expresident», que insistió en que esa cuenta era de su hijo, añadió que con su escrito aseguraba que la supuesta herencia de su padre, Florenci, no saliera del círculo familiar. Aun así, Jordi Pujol reconoció en el interrogatorio su autoría en la «única firma autorizada» en la cuenta 63810, según informaron fuentes jurídicas. En los últimos registros, los investigadores buscaron pruebas de los últimos movimientos de Júnior, encarcelado por blanquear dinero «hasta el día de hoy» para ocultar sus bienes a la Justicia. El magistrado acordó la prisión incondicional para Júnior –solicitada por la Fiscalía, la Abogacía del Estado y la acusación de Podemos– para evitar que siga ocultando sus bienes y entorpeciendo la investigación. De la Mata asegura que empiezan a aparecer «progresivamente distintos elementos indiciarios de la existencia de organización criminal» y sospecha de los trabajos por los que Júnior cobró comisiones de empresarios.
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