Monday , 23 July 2018

El Prado ultima su primera campaña de micromecenazgo

Desde que llegó a la dirección del Museo del Prado hace un año, Miguel Falomir cuenta, entre sus prioridades, con lograr una mayor implicación de la sociedad civil en la pinacoteca. Y uno de los nuevos modelos para hacerlo es democratizar el mecenazgo. Es de los que piensan que no hay que quedarse con los brazos cruzados lamentándose de que el Gobierno diera carpetazo a la ansiada ley de Mecenazgo. Y, aunque son bienvenidas las grandes donaciones de importantes coleccionistas y mecenas (la última, el «Retrato de Josefa del Águila Ceballos», obra de Federico de Madrazo que Alicia Koplowitz compró para el Prado por más de 300.000 euros), Falomir invita a que todo el mundo pueda sentirse protagonista del museo a través de pequeñas donaciones. Es lo que se conoce como micromecenazgo o «crowdfunding». En la reforma fiscal aparece esta figura entre las deducciones fiscales vinculadas a la figura del mecenazgo. Así, para potenciar el micromecenazgo Hacienda establece dos tramos de deducción en el IRPF. En los primeros 150 euros se aplica un tipo de 75% y en los restantes un tipo general del 30%. En breve se pondrá en marcha la primera campaña de micromecenazgo del Prado. Estaba previsto que fuera el próximo día 24, pero posiblemente se retrase hasta después de verano. ¿El motivo? Aún falta la autorización de Hacienda para firmar el contrato de venta del cuadro con la propietaria. Esta experiencia piloto tendrá como protagonista un lienzo inédito del pintor francés del siglo XVII Simon Vouet (París, 1590-1649): «Retrato de niña con paloma», de una coleccionista particular española. La obra ya está en el museo. Su precio: 200.000 euros. Se podrán hacer aportaciones a partir de cinco euros. El Prado atesora en su colección tres obras de este artista. Dos lienzos («La Virgen y el Niño, con Santa Isabel, San Juan Bautista y Santa Catalina» y «El Tiempo vencido por la Esperanza y la Belleza») y un dibujo («Estudio para la Musa Euterpe»). La niña del cuadro que se espera adquirir gracias al micromecenazgo es la misma modelo que aparece desnuda en la parte derecha de «El Tiempo vencido por la Esperanza y la Belleza» (1627). Parece descartado que sea la esposa del pintor, pero se cree que es una mujer de su entorno. Vouet pintó el cuadro en Italia hacia 1620-22. «In situ» o en internet Habrá una doble opción para ejercer este micromecenazgo. Por un lado, podrá hacerse «in situ», en un espacio adyacente a la Sala de las Musas, donde se exhibirá, durante un tiempo y en un montaje especial, el cuadro para que puedan admirarlo todos aquellos interesados en hacer una aportación para adquirirlo. En este caso la contribución se haría directamente en una urna en la sala. La segunda opción se haría a través de internet. Se ha desarrollado una infraestructura informática que permitirá, de forma inmediata tras hacer la aportación, recibir el certificado de desgravación fiscal. Para aquellos que aporten más de 150 euros, el Prado prevé ventajas adicionales. Quieren los responsables del museo que los nombres de todas las personas que contribuyan a su adquisición aparezcan en la sala o, en su defecto, en la web del museo. Al parecer, el tema está supeditado a la ley de protección de datos. Son muchos los museos del mundo que cuentan ya con proyectos de micromecenazgo. Falomir se ha fijado especialmente en los que llevan a cabo el Museo de Arte Antiga de Lisboa y el Louvre de París. Este último anunció el pasado mes de febrero la recaudación de los 9 millones de euros que costaba un «Libro de Horas de Francisco I», gracias a la contribución del grupo LVMH y a una campaña de «crowdfunding»: 8.500 donantes aportaron 1,4 millones de euros –400.000 euros más de lo previsto– en una campaña que el museo parisino consideró «la más exitosa» de las ocho emprendidas hasta la fecha para comprar obras. Reconocimiento a los donantes No es nuevo este modelo, aunque sí es pionero en los museos españoles. Hay un caso muy célebre en Basilea relacionado con Picasso. En 1967, y gracias a una votación popular de los ciudadanos de esta ciudad suiza, se adquirieron por 8,4 millones de francos suizos (un precio récord en aquella época) dos obras maestras de Picasso: «Los dos hermanos» y «Arlequín sentado». La iniciativa ciudadana logró recaudar 2,4 millones. El resto lo costeó el gobierno del cantón de Basilea. Aquel gesto de los habitantes de Basilea emocionó de tal modo a Picasso que quiso regalar a la ciudad cuatro de sus obras. El reconocimiento a los donantes del Prado se hará extensible a todos los que ha tenido la pinacoteca a lo largo de sus casi 200 años de vida. El museo grabará en grandes planchas de bronce, instaladas en la Sala de las Musas, los nombres de sus principales donantes. Además, está previsto que rinda homenaje a Carmen Sánchez, la profesora que dejó en herencia al Prado 800.000 euros y una casa en Toledo para la adquisición y restauración de cuadros. En estos momentos se está tasando la casa, aún sin vender. Mientras tanto, la pinacoteca sigue incorporando obras a su colección. Entre ellas, el «San Juan Bautista» de Maíno que el Ministerio de Cultura ha adscrito al Prado. Además, el museo hará pública en breve otra importante donación de un destacado coleccionista. En este caso no será una obra, sino casi toda su colección completa. De momento, el nombre se mantiene en el anonimato. Cambia la exposición central del bicentenario En junio de 2017 quedó constituida la Comisión Nacional para la conmemoración del bicentenario del Prado, cuya presidencia de honor ostentan los Reyes. Aunque la efeméride tendrá lugar en 2019, se acordó el 19 de noviembre de 2018 como fecha del inicio del bicentenario. En la programación aprobada por el Patronato estaba prevista, de noviembre de 2018 a marzo de 2019, la exposición central del bicentenario: «Circa 1819», comisariada por Javier Barón y Félix de Azúa, y que iba a reunir unas 75 pinturas realizadas en las décadas anterior y posterior a la fundación del Prado, con obras de Goya, Turner, Constable, Friedrich, Delacroix, Géricault… ABCha podido saber que dicha exposición ha quedado descartada definitivamente. El director de la pinacoteca, Miguel Falomir, explica que se ha hecho por dos motivos. Por un lado, se dieron cuenta –algo tarde, eso sí– de que la muestra no se centraba en el Prado, no explicaba qué era el Prado, su historia, su relación con el arte contemporáneo… Además, vieron que iba a ser muy difícil conseguir algunos préstamos de Delacroix, pintor al que se dedica una gran retrospectiva en París y, más tarde, irá a Nueva York. Por todo ello, la exposición central del bicentenario se ha cambiado por otra, «Museo del Prado. 1819-2019», que será comisariada por Javier Portús. Un proyecto, sin duda, mucho más adecuado para celebrar como merece los 200 años de la pinacoteca.
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