España castiga la osadía

A pesar de haber jugado ya tres partidos, lo serio del Mundial para España empezó ante Macedonia. El primero de los tres encuentros en cuatro días que debía afrontar. A cada cual más duro, más exigente y con más en juego. En las dificultades, España supo encontrarse a sí misma para castigar la osadía rival y sumar dos puntos más, mantener el liderato y pensar ya en Eslovenia y en un cruce más amable en octavos. La presión se notó en la alineación titular, con nombres consolidados desde el inicio. También en la presión de los primeros minutos. El primer gol no llegó hasta el 3. Macedonia-España Macedonia (25) Trajkovski (1); Georgievski (3), Mirkulovski (4), Velko Markoski (-), Nikola Markoski (5), Stoilov (3) y Manaskov (2) -equipo inicial- Kolev (ps), Kiril Lazarov (6, 2p), Mitkov (-), Drogrishki (-), Taleski (-), Filip Lazarov (-), Ojleski (-), Popovski (-) y Neloski (1) España (29) Pérez de Vargas; Víctor Tomás (2), Gurbindo (-), Sarmiento (3), Cañellas (1), Ángel Fernández (2) y Aginagalde (-) -equipo inicial- Corrales (ps), Rivera (11, 5p), Entrerríos (-), Dujshebaev (5), Morros (1), Gedeón Guardiola (1), Goñi (1), Balaguer (1) y Figueras (1) Marcador cada cinco minutos 1-2, 4-4, 5-8, 8-9, 12-11 y 14-14 (Descanso) 15-14, 17-18, 19-22, 22-24, 22-28 y 25-29 (Final) Árbitros: Gatelis y Mazeika (LTU). Excluyeron por dos minutos a Velko Markosk y Mirkulovski por Macedonia; y a Morros y Entrerríos por España. Con un férreo marcaje sobre Kiril Lazarov, España aprovechó los primeros instantes para forzar la defensa macedonia, algo irregular cuando se trata de correr hacia atrás y replegarse. Con un gran Pérez de Vargas custodiando la portería con gran efectividad, fueron Ángel Fernández y Adriá Figueras, sueltos los nervios tras el encuentro ante Angola, los que colaboraron con sus goles para despegarse en el marcador a los diez minutos (8-5). Sin embargo, Macedonia no solo tenía a Lazarov. Tenía muy trabajada y estudiada la estrategia del ataque con siete jugadores y sin portero. España entró en su juego: para bien, con un gol de Guardiola, pero también para mal, pues no es tan sencillo marcar desde los 40 metros, en otras dos ocasiones. Además, quiso jugar con la misma moneda, y España todavía no ha ajustado los tiempos. Macedonia encontró goles fáciles a puerta vacía cuando recuperaba el balón, y la superioridad numérica en ataque les ofreció otra herramienta para aumentar la distancia. Kiril Lazarov encontró los huecos para crecerse, firmar goles de fantasía y llevar a su equipo hasta la máxima ventaja a favor (11-14). Solo cuando España supo serenarse, marcar las pausas y evitar las precipitaciones enderezó el rumbo para volver a ser ella: juego combinativo, pases ajustados, extremos, lanzamientos que sorprenden, jugadas pensadas y trabajadas. Coincidió el cambio de mentalidad con la salida de Raúl Entrerríos, después de tres ausencias para recuperarse del todo de su problema en el aductor de su pierna izquierda, aunque sigue sin estar en su mejor momento y jugó a ráfagas. Con la calma, también Pérez de Vargas recuperó la confianza. Llegaron las ayudas en defensa y la efectividad al ataque. En apenas cuatro minutos, los de Ribera hallaron la solución y los goles de desventaja necesarios para ir a descansar con empate. En la segunda parte Macedonia no cejó en su empeño de atacar con siete. Le había granjeado buenos resultados y no iba a desaprovechar que lo tienen más estudiado que los españoles. Pero la selección aumentó las ayudas y la contundencia en defensa. Volvieron a marcar a los pivotes macedonios: el lanzador Lazarov y el contundente Stailov. Los contragolpes dieron sus frutos, los disparos sorpresivos de Dujshebaev y las florituras de Rivera desde el extremo elevaron la renta a tres tantos. España volvía a ser España. Y con esa filosofía, los goles, la tranquilidad, la fiesta por fin. Descifrado el ataque rival, Macedonia se fue deshilachando. Los balones ya no llegaban ni a Lazarov ni a Stoilov. La defensa española cerró los brazos e impuso su criterio: recuperaciones de balón y pases hacia delante. Rivera halló hueco en cada salto y el marcador ya no peligró más. Dos puntos más, firme el liderato y a pensar en Eslovenia, el segundo paso del exigente maratón. Los jugadores dedicaron la victoria a Emma García Curto. Una jugadora de balonmano de 15 años que falleció en un accidente de tráfico. La moto en la que viajaba con otro jugador de fútbol de 18 años fue arrollada por una furgoneta cuyo conductor dio positivo por cocaína. Victoria dedicada con todo nuestro corazón a Emma García Curto y a toda su familia! ❤️ #JusticiaParaEmma pic.twitter.com/XmdwAjBRUg— Julen Aginagalde (@JulenAginagalde) January 18, 2017
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