Thursday , 23 November 2017

¿Está GH intentado acortar el programa por su fracaso en audiencia?

Gran Hermano Gran Hermano, el gran experimento sociológico estrenado hace diecisiete años, sigue siendo siendo un oportuno recordatorio de los estragos inherentes a la convivencia entre seres humanos. Más si los que conviven son personajes maniáticos e irascibles, siempre con ganas de gresca y de drama. La semana pasada fueron Laura, Hugo y Mayco los nominados. Además, desde el pasado jueves hubo dos huéspedes especiales: Carlos Lozano y Kiko Rivera. Durante siete días, los exconcursantes de Gran Hermano estuvieron alojados en la casa de Guadalix de la Sierra con los actuales participantes haciendo las veces de servicio. Ellos cocinaban, servían, lavaban, satisfacían caprichos… Kiko Rivera, que no es hombre hecho para los matices, dijo que el servicio «había estado bien, normal», pues de su visto bueno dependía que los concursantes superasen la prueba. Carlos Lozano fue más duro, y consideró que el servicio había sido deficiente y no merecían superar el reto. «¿De verdad creéis que lo merecéis? Quiero que me lo digais vosotros», improvisó en su sermón cuartelario. La convivencia entre huéspedes y criados fue cordial y cercana, más cercana de lo que aconsejaría el protocolo. No cabe concebir a los clientes del Ritz sentados a la mesa con el maitre, y este preguntando que con cuántos años perdieron la virginidad. Carlos Lozano dijo que con 16, pero Rivera quiso sacar pecho: «yo con 12, y con una tía de 30». Laura fue la expulsada de la noche. Aunque a priori no era la que más papeletes tenía para dejar la casa, las polémicas de los últimos días han pasado factura. Desde que entró en el programa, corrieron rumores entre los concursantes de su condición de transexual, pero ella nunca reveló su secreto. Su secretismo irritó a algunos de sus compañeros, contribuyendo a crear una situación tensa con ella. Esta última semana, las presiones para que «confesase» lo que era, y el desenlace acabó siendo esta expulsión. La madre de Laura, en plató, afrontó la noticia con sabiduría milenaria: «Esperaba que saliese, porque al estar dentro, podía salir». Hubo sorpresas importantes que trastocan todo el porvenir del programa. Súper, la voz oculta que dirige Gran Hermano, anunció que, esta semana, un concursante podría ganar tres semanas de impunidad. La prueba consistía en apretar un pulsador antes que todos los demás tras su oir un sonido. Carlota fue la ganadora y se asegura así al menos tres semanas más en Guadalix de la Sierra. Pero no se quedaron en eso los sobresaltos. Pocos minutos después, la voz omnisciente que también habría un expulsado sorpresa esta vez. A través de la app del programa, los telespectadores tuvieron veinte minutos para decidir qué concursante se volvería a su casa. Petra fue la seleccionada, dejando una duda en el ambiente: ¿está intentando Gran Hermano acortar el programa acelerando las expulsiones para subsanar su falta de audiencia?
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