Feijoo insiste en la tesis del «terrorismo incendiario» y pide combatirlo con prisión permanente

Incendios originados de madrugada, de forma continuada y aprovechando un huracán, son actos que para el presidente de la Xunta no merecen otro nombre que «terrorismo incendiario»: «Eso lo reitero». La ola de fuegos del pasado mes de octubre ha regresado este miércoles a la arena política, al calor del informe de la Fiscalía de Medio Ambiente que descarta la existencia de «tramas» en el monte de Galicia. En Marea trató de aprovecharlo, pero bajo la premisa de que esa había sido la tesis difundida «a bombo y platillo» por el Gobierno gallego en las horas posteriores a la catástrofe. «La Fiscalía vino a desmontarle sus argumentos. No había trama, había una tramoya del PP para ocultar su propia ineficiencia, pero ardió con los fuegos», atacó su portavoz, Luís Villares, para quien el PP se demostró incapaz de «proteger a su país» mientras las llamabas se cebaban con 50.000 hectáreas de monte. En su respuesta, el presidente de la Xunta puso negro sobre blanco cuál era su argumentario. Tramas, no; terrorismo incendiario, sí, aunque los atentados se desplegaran «de forma individual y sin conectar con nadie». «La Fiscalía que diga lo que considere, porque aquí hay Estado de Derecho, yo lo asumiré», abundó el titular del Ejecutivo autonómico, a pesar de alertar que la publicación final del informe se producirá en abril. «Usted ya sabe lo que va a decir en febrero», le espetó a Villares. La dimensión penal de los incendios también se hizo un hueco en el careo habitual del presidente y el líder de la oposición. Feijóo lamentó que Villares rechazara propuesta planteada por el PP de incluir los incendios con resultado de muerte entre los supuestos para la prisión permanente revisable. Además, recordó que su gabinete es el primero de la historia de la Galicia autonómica en indemnizar a las víctimas de los fuegos con cargo a los presupuestos de la Xunta. Precisamente el estado de las cuentas ocupó otro de los debates, aunque en otro contexto: la obra pública. El PSdeG acusó a la Xunta de comandar una estrategia «suicida», anteponiendo los intereses personales de Feijóo con el PP a las demandas en materia de infraestructuras. «Ya no es poner la otra mejilla, es decir que llueve», abundó Xoaquín Fernández Leiceaga, en su denuncia contra las «bofetadas» de Moncloa al presidente autonómico y la baja ejecución de las inversiones. No obstante, el presidente, en su réplica, enfrentó la ofensiva del socialista a un dato aportado en las últimas horas por Fomento: Galicia es la comunidad que lidera la tabla regional de adjudicación de obra pública (325 millones, +12,1%) y advirtió, respecto al AVE, que si no llega a Galicia en la fecha comprometida (tercer trimestre de 2019), «el primero que se va a levantar aquí soy yo». Desde el BNG, Ana Pontón recriminó al Ejecutivo ser el «campeón» en incumplir las leyes de igualdad y conminó a Feijóo a apoyar la huelga feminista convocada para el 8 de marzo. La parlamentaria nacionalista, encargada de abrir la sesión, mencionó el secuestro judicial del libro «Fariña», cuyo contenido vinculó a los «paseso en yate por la ría de Arousa» del titular de la Xunta. Según la líder del Bloque, el Gobierno gallego «no impulsó ni una sola medida» a favor de la igualdad y para reducir la brecha salarial, y censuró la inacción oficial frente a las denuncias de trabajadoras del Consorcio Galego de Igualdade e Benestar. «Vaya ironía», sentenció. El presidente gallego, por su parte, sacó a relucir las estadísticas comparativas que hablan de que Galicia se sitúa por debajo de España y Europa en diferencias retributivas por sexo y recordó al BNG que «nunca hubo tantas políticas de conciliación como en este momento», entre las que citó las casas-niño, el Bono Concilia o la construcción de guarderías en polígonos industriales.
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