Gas Natural defiende que una bombona causó la explosión que costó nueve vidas en Palencia

Diez años después de la tragedia, la Audiencia Provincial de Palencia acogió ayer el comienzo del juicio civil por la explosión de gas de Gaspar Arroyo, que el 1 de mayo de 2007 segó la vida de nueve personas dejando además, más de una treintena de heridos, un centenar de afectados y tres edificios derruidos. Archivada la vía penal, a los afectados sólo les queda la vía civil para lograr que Gas Natural abone en forma de indemnizaciones lo que no ha pagado en el banquillo de los acusados. Un macrojuicio que se prolongará hasta el mes de noviembre y en el que se espera la declaración de más de un centenar de testigos. Hay presentadas más de 80 demandas y entre todos los afectados reclaman un total de indemnizaciones que suman los 7,5 millones de euros. Entre los demandantes figuran 35 vecinos, la Junta de Castilla y León, el Ayuntamiento de Palencia y las compañías de seguros. Cada uno con sus abogados y procuradores que intentarán demostrar que Gas Natural es culpable en la vía civil de la explosión de gas y confían en que haya una sentencia «ejemplarizante». El primero en declarar ayer fue el entonces director de explotaciones de Gas Natural, Antonio Gella, que trató en todo momento de desacreditar los informes periciales que se realizaron tras la explosión al asegurar que en el momento en el que la válvula fue examinada «no estaba el tubo que permitía su estanqueidad», es decir, que faltaban determinadas piezas. Gella además, y ante las preguntas de los letrados, negó cualquier tipo de responsabilidad de la compañía en la explosión e insistió en que los reseguimientos de la red fueron correctos. El responsable de Gas Natural provocó la indignación de las víctimas y los afectados presentes en la sala cuando negó con rotundidad cualquier tipo de fuga en la válvula antes de la explosión de gas. Gella insistió también en la teoría de que la explosión fue causada por bombonas de butano. Una hipótesis que ya fue utilizada por la compañía en 2010 en la vía penal y que le permitió que el juez archivara la causa al no encontrar suficientes indicios de delitos a pesar de que los informes demostraron que una explosión de tales dimensiones nunca pudo haber tenido su origen en una bombona. Gella reconoció que el control de la red lo realiza una empresa subcontratada por Gas Natural y las propias válvulas se revisan cada dos años «a no ser que haya avisos de olor a gas y por lo tanto, haya que intervenir». Por su parte, el abogado de la asociación de afectados, Martín Ochoa, aseguró que Gas Natural no es capaz de dar una explicación «lógica» a lo sucedido y por lo tanto, tampoco resulta lógico pensar que la explosión pudiera deberse a una bombona de butano o propano.
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