Gonzalo Tébar: «El muay thai me ayuda a tener la cabeza estable y a priorizar mis objetivos»

El semillero de los deportistas de contacto españoles sigue dando sus frutos. El luchador de muay thai Gonzalo Tébar, de 27 años y nacido en Madrid, competirá este sábado por el cinturón mundial ISKA de los 55 kilos en Nagoya (Japón) frente un nipón. Buena parte de culpa de este «maravilloso» éxito la tiene Jacinto Rodríguez, su maestro, que regenta su equipo del arte tailandés en el conocido gimnasio Metropolitano, donde Jero García hace lo propio en la disciplina boxística. Los caminos de Tébar y Rodríguez se cruzaron quizá por casualidades del destino, pero lo que es seguro es que forman un tándem ganador y, sobre todo, productivo. Hace 9 años, cuando el peleador madrileño estaba trabajando, jamás se imaginaba que su imagen iba a aparecer en el cartel publicitario de los autobuses de línea en el lejano Oriente. «Nada que envidiarle a los equipos de fútbol», bromeaba en sus redes sociales. A pocas horas de subirse al cuadrilátero, y concentrado con su entrenador, atienden a ABC para conversar sobre la preparación y lo que significa la experiencia de disputar un título de tanto prestigio. ¿Cómo fueron sus inicios y cómo se juntaron sus caminos en el mundo del muay thai? Jacinto Rodríguez: Venía de otras artes marciales clásicas como el taekwondo o el aikido y me picaba el gusanillo de poner en práctica todo eso que había aprendido de una forma mas sutil en una situación un poco más real. Un amigo mío se inició en Madrid en un gimnasio que estaba enfocado en hacer un muay thai tradicional, aunque con el tiempo me di cuenta de que muy tradicional no era, y me anime… Hasta hoy. Estoy en el gimnasio Metropolitano donde está Jero García. Allí introduje el muay thai y llevo ya diez años como profesor. Empecé en Villalba, luego fui al gimnasio donde comencé como alumno que era el Acrópolis. Tuve un problema con mi entrenador y me acabé mudando al Metropolitano, cerca de Cuatro Caminos, y cree allí mi equipo, el Muay Sapein. Ya llevo 7 años. Gonzalo Tébar: Yo empecé un poco de rebote. Siempre me habían llamando la atención los deportes de contacto. Salvo judo, nunca los había practicado. Hace unos 9 años trabajaba cerca de un sitio que estaba cerca del Acrópolis, que era de los pocos que tenía muay thai en Madrid y me apunte ahí. Al principio no tuve mucha continuidad, pero al año llegó Jacinto como nuevo profesor. A partir de ahí fue más continuo y comencé a competir con él al mando. Imagino que antes de esta oportunidad en Japón habrá tenido varias competiciones. G. T.: En España bastantes. En Madrid donde más, de hecho disputé un título frente a un belga hace dos años. También he competido en Tailandia (bronce en los mundiales universitarios IFMA en 2014 en Bangkok y un campeonato del mundo WPMF en 2017 en la misma ciudad, entre otros). ¿Cómo es su día a día como peleador profesional de muay thai? G. T.: Suelo entrenar por las mañanas. Normalmente antes de la clase hacemos un entrenamiento físico que va cambiando según el día. Desde correr, trabajo de fuerza, velocidad… Luego hacemos la sesión en el Metropolitano y, los que competimos, hacemos un trabajo extra más específico. Entrenamos de lunes a sábado. Jacinto Rodríguez, entrenador de muay thai: «El trabajo de la esquina es ser capaz de descifrar dentro del combate la necesidad del luchador porque es muy variable» En ocasiones en los deportes de contacto en España el problema en la preparación radica en que no hay compañeros con quién poder hacer esparring. ¿Con quién hace esparring? G. T.: Con los propios compañeros del gimnasio nos apañamos. Hay unos cuantos que rondan mi tamaño y meten mucha caña. Con ellos hay nivel suficiente como para hacer un esparring y que te pongan en problemas. ¿Cómo organiza el campamento de entrenamiento a sus alumnos en competición? J. R.: Es súper variable. Puede que te avisen semanas o meses antes. No es tan ordenado como en otras disciplinas. En este caso, hasta hace un mes no era seguro disputar el cinturón ISKA. Hemos hecho un calendario relativo. Hemos intentado pulir una serie de cosas y no sobrecargar el trabajo físico. Hemos ido a trabajos más específicos de velocidad. Al principio trabajamos en pista de atletismo para enfocarnos en la velocidad específica y luego nos centramos en el muay thai técnico. Nosotros no dejamos de aprender. Al principio se preparaban mucho las peleas en función del rival, pero todavía más los detalles que hay que ir puliendo, es tan complejo este deporte… Quizá uno patea bien y lanza las manos regular por ejemplo, nos centramos en cada luchador y se refuerzan los aspectos más necesarios. Por mucho que prepares una pelea, lo que hay que tener es la capacidad de reacción dentro del propio combate. El trabajo de la esquina es ser capaz de descifrar dentro del combate la necesidad del luchador porque es muy variable, se hace sobre la marcha. Cuanto más dinámicos sean los luchadores y tengan más capacidad de reacción mejor. También tenemos en cuenta los golpes prioritarios del rival. ¿Qué significa esta pelea por el prestigioso cinturón ISKA? G. T.: Es una pasada. Solo la oportunidad e ir a pelear a un país como Japón que, además de ser un país súper interesante, son eventos con muy buena organización y mucha repercusión. Encima ponen el cinturón en juego… Es un sueño. J. R.: Si te fijas cuando me preguntas por el cinturón no le doy tanta importancia por el hecho de ser un cinturón sino por la oportunidad maravillosa que nos dan. El cinturón al final es una proyección, la gente te mira de otra manera por tener un cinturón de estas características, pero en este caso lo importante es que es una experiencia que pocas veces se puede dar: ir a Japón con los gastos pagados cinco días, los japoneses te suelen cuidar por todo lo alto… Ruedas de prensa, televisión… es muy mediático, no dejar de ser una forma de proyectarse fundamental. Es una buenísima oportunidad. ¿Cree que le puede afectar el entorno, el jet lag o la sobre exposición a las cámaras? G. T.: Con respecto al jetlag, vamos unos días antes para adaptarnos y recuperarnos bien. A las caámars no le doy importancia Nosotros no conocemos a nadie, vamos allí a dar la campanada. Cuentan con que gane el japonés y vamos de tapados a dar la sorpresa y la presión la tiene él. ¿Cómo se trabajan las emociones con un luchador que lucha por un cinturón? J. R.: Sinceramente lo tenemos ya trabajado. Yo siempre les he desprestigiado mucho los cinturones y luego hay casos excepcionales como es este título. La predisposción es buena porque a ellos lo que les importa es la experiencia y saben pelear fuera en situaciones en las que somos muy inferiores en cuanto a ánimos, saben gestionarlas. Sabemos lo que es el ruido, lo que es tener un estadio en contra… La presión es del que retiene el título, encima está en su país y el promotor es su padre. Lo tenemos todo. Jacinto Rodríguez: «El muay thai es una forma liviana y no literal de afrontar una serie de situaciones que se asemejan en cierta medida a lo que puedes experimentar en la vida» Es sabido que en España es prácticamente imposible vivir de los deportes de contacto como competidor. ¿Tiene otro trabajo? G. T.: Hago entrenamientos personales aparte. Vivo en casa de mi madre y con lo que van saliendo de las peleas y los entrenamientos personales puedo mantenerme. Pero respecto a las expectativas de futuro, habría que ampliar. ¿Cuál sería el próximo paso a dar? G. T.: Me gustaría ganar este cinturón y poder defenderlo en un futuro cercano. Sería la oportunidad de poder viajar y competir en otro gran evento. Si no, me gustaría ir a Tailandia en los próximos meses. Estuve una temporada de 10 meses y se coge mucho ritmo. Es otra manera de entrenar y de pelear. Allí tienes la suerte de poder estar dedicado al entrenamiento. Las cosas del día a día que aquí les tienes que dedicar energía allí te las quitas. Es entrenar y descansar y casi siempre hay peleas disponibles. ¿Qué valores trata de transmitirle a sus alumnos a través del muay thai? J. R.: Bastantes. La humildad tiene que estar por encima de todo, el trabajo en equipo, no me gusta nada que no haya compañerismo. Me interesa mucho que estén muy encima de sus compañeros a muchos niveles. Siempre les enfoco este deporte como una forma de aprender a vivir. Es una forma liviana y no literal de afrontar una serie de situaciones que se asemejan en cierta medida a lo que puedes experimentar en la vida. Es un deporte súper estresante en muchos aspectos y es muy duro, hay que superar situaciones muy críticas no solo en el ring. Hay una frase que digo mucho que intenta salir del macarreo que es: «Ellos son más chulos, pero ahora que nos ganen». Para nada necesitamos ser los más chulos que es lo que mucha gente hace, pero no nos vamos a dejar ganar, más bien al contrario. Dígame qué le ha aportado el muay thai después de estos 9 años. G. T.: El muay thai me gusta como deporte en general. Es muy completo y es todo un reto. Nunca dejas de poder mejorar. A nivel personal, el hecho de competir exige una dedicación y una constancia que puedes trasladar a otras facetas de la vida. A mí me ayuda a tener la cabeza estable, a centrarme en mis cosas y a priorizar los objetivos.
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