Saturday , 18 August 2018

Gráfico: Así están repartidos los presos de ETA en España

Las presiones de la izquierda radical para acabar con la dispersión de los presos de ETA no han surgido efecto. Al contrario que el Gobierno francés, el Estado no tiene previsto acercar a los reclusos de la banda terrorista a cárceles cercanas al País Vasco. Al menos, hasta que la organización pida perdón por el daño causado y se desarticule definitivamente. Por ello, el Gobierno estatal insiste en que los presos tienen en sus manos su propio futuro. En la actualidad, 231 etarras permanecen recluidos en prisiones españolas alejadas del País Vasco. Según los datos que maneja la red de reclusos Etxerat, solo dos miembros de la banda se encuentran encarcelados en la Comunidad Autónoma: Aitzo Gogorza (Basauri, Vizcaya) y Jesús M. Martín (Nanclares de la Oca, Álava). El grueso de los presos que permanecen en España se encuentra en Andalucía, territorio que acoge un total de 87 etarras. Precisamente, es la prisión granadina de Albolote, junto con la de Murcia II, la que más terroristas encierra (13). A su vez, la Comunidad Autónoma también alberga el centro penitenciario más alejado del País Vasco, el Botafuego de Algeciras, que cuenta con once presos. La segunda autonomía que más miembros de la banda tiene encarcelados es la Comunidad Valencia, con 48, seguida de Galicia (22) y Murcia (18). De media, los reclusos están a 709,91 kilómetros del País Vasco, hecho que ha sido denunciado en repetidas ocasiones por Etxerat, institución que apela al sufrimiento de los familiares para acabar con la dispersión. Presos enfermos En las últimas fechas ha sido objeto de noticia el preso de ETA Ibon Iparragirre, que sufre un estado avanzado de sida. Hace dos semanas, el criminal, implicado en la explosión de un coche bomba frente a una comisaría de la Ertzaintza, fue trasladado desde la cárcel de Alcalá-Meco en la que cumplía condena hasta el centro hospitalario guipuzcoano de Aita Menni. Manifestación de rechazo a la dispersión de los presos en Bilbao – A.M. No es el de Iparragirre el único caso semejante. En 2011, el etarra José Ramón Foruria, condenado por facilitar información para el asesinato de cuatro agentes de la Guardia Civil, pasó a estar en régimen de prisión atenuada por un cáncer de vejiga. También se halla en situación de arresto domiciliario Mikel Irastorza, considerado el último jefe de ETA, que no tenía ninguna causa abierta en España. Por su parte, la arrepentida Sara Majarenas Ibarreta reconoció el daño causado para obtener el segundo grado y poder cuidar así de su hija. En la actualidad, subraya la red de reclusos, hay otros 20 terroristas con enfermedades graves que permanecen entre rejas.
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