Friday , 19 October 2018

Granados escupe al cielo

Tres años y cuatro meses después de su detención, Francisco Granados ha recuperado la memoria y ha puesto el ventilador. Sus mariachis mediáticos hicieron creer que Esperanza Aguirre, Cristina Cifuentes e Ignacio González tenían que echarse a temblar ante la declaración judicial que comenzó ayer, pero el expolítico no aportó un solo papel ni apenas datos concretos. A Granados le pasa como a Luis Bárcenas y a tantos otros «ilustres» de la reciente historia de la corrupción patria: que para implicar a los demás debe reconocer delitos que él mismo cometió. O, como poco, explicar por qué no denunció en su día esas prácticas que ahora censura: escupir hacia arriba y sin paraguas. En los años de autos, Paco Granados era el número tres del Gobierno madrileño y el dos del PP regional. Como secretario general estaba por encima del tesorero en lo que a facturas falsas y pagos en negro de las campañas se refiere. Es más, como publicamos en ABC, él personalmente ordenaba a los alcaldes en Génova recaudar en negro el exceso de los gastos electorales, aquello que no podía ir al Tribunal de Cuentas. Por ello, si quiere obtener un mínimo de credibilidad, debería abandonar el club de los «superinocente, señoría», y confesar sus pecados. Así lo ha hecho su otrora lugarteniente en la trama Púnica y ahora archienemigo. David Marjaliza dijo a las fiscales Carmen García y María Teresa Gálvez «señoras, me han pillado», y comenzó a cantar para ver algo atenuada su segura condena. La investigación de la Púnica -a cargo de Anticorrupción y de la UCO de la Guardia Civil- es de las más titánicas que se recuerdan en la Audiencia Nacional, pero tiempo después del estallido del caso -acaecido en octubre de 2014- faltaba una pieza fundamental: encontrar el botín de Granados. El día de Nochebuena de 2015, una rigurosa exclusiva de este diario despejó cualquier duda: los investigadores acababan de hallar en un altillo de la casa de sus suegros más de 900.000 euros en efectivo. Se supone que esta talegada y los 1,6 millones de euros que tenía en Suiza procedían de sus habilidades como bróker previas a su entrada en política. Veamos: Granados ganó las elecciones municipales de Valdemoro en 1995, a la edad de 31 años, y se convirtió en alcalde cuatro después. ¿El joven bróker de Valdemoro obtuvo cientos de millones de pesetas de la época antes de su salto a la política y los escondió en altillos? Mucho más plausible es la explicación de que el origen de su fortuna discurre en paralelo a su ascenso político.
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