Incógnitas para el final del «limonato»

Son 20 años los que Gutiérrez Limones ha ejercido de alcalde en Alcalá, un largo mandato, el «limonato», que ahora llega a su fin con su marcha al Congreso de los Diputados. Toda una época cuyo fin deja abiertos varios interrogantes. El PSOE está en minoría en Alcalá y necesitará apoyos para investir a un nuevo alcalde y el nombre del sucesor, o más bien sucesora, aún no se ha hecho público. La primera incógnita la ha despejado el propio Gutiérrez Limones al menos de forma aproximada y es la fecha de su renuncia al acta de concejal. Le obligan las normas internas del PSOE, que no permiten compatibilizar los cargos de alcalde y de diputado. Pero es  una norma interna del partido, la ley si lo permite. Durante días, el alcalde y su equipo jugaron a la ambigüedad respecto a la renuncia. En una respuesta en comisión de gobierno a la pregunta planteada desde la oposición por el momento exacto de la marcha, la portavoz municipal, Miriam Burgos manifestó literalmente que  «el señor alcalde renunciará a su acta de concejal, cuando lo estime oportuno, como el resto de concejales de la corporación». En esta misma línea se manifestó la portavoz en el último Pleno municipal cuando dijo en una intervención de respuesta a la oposición «¿usted tiene claro que el alcalde va a dimitir? Porque eso no lo sabe ni el propio alcalde». Las especulaciones se sucedieron hasta que a Gutiérrez Limones compareció en la Diputación para firmar el acuerdo de adscripción de Alcalá al Opaef. Allí en presencia del presidente de la Diputación, Rodríguez Villalobos, dijo que sería el PSOE quien determine «el cómo, el cuándo y el qué»  respecto a su marcha, aunque siempre, una vez que esté conformado el Congreso de los Diputados. Lo que parecía un conato de rebelión contra las normas del PSOE se había acabado con total sometimiento a la disciplina de partido. Cuando Limones se marche habrá que elegir alcalde de nuevo con el mismo procedimiento que en el Pleno de constitución. El PSOE tiene solo 9 concejales de 25 por lo que necesitará apoyos para sacar adelante al sucesor. Si la oposición se uniera como ya planteó tras las elecciones le podrían arrebatar la alcaldía. Sin embargo, los socialistas han maniobrado en estos meses para buscar apoyos entre los otros grupos. Ya en junio lograron que las dos ediles de Ciudadanos votaran a su favor, a pesar de que no era necesario, una vez  frustrado el pacto de la oposición. Estas dos concejales han mostrado desde entonces un apoyo total a todas las medidas planteadas por el PSOE en el Pleno. El resto de la oposición las considera ya en la práctica parte del grupo socialista. Faltarían otros dos votos para llegar a la mayoría absoluta de 13 y parece que el PSOE también los tiene asegurados. Serían los de dos concejales de Alcalá Puede, marca blanca de Podemos en Alcalá. Este grupo obtuvo cuatro concejales en las elecciones, pero unos meses después la portavoz Jesica Garrote y otra concejal Sheila Carvajal salieron de Podemos, aunque no han entregado su acta de concejal ni abandonado el grupo de Alcalá Puede, que en la práctica funciona como dos partidos distintos. Tanto Garrote como Carvajal han brindado su apoyo incondicional al Gobierno local en los últimos plenos municipales. Garrote incluso se ha convertido en ariete contra la oposición en particular contra la portavoz de IU María Fernández, cuyo nombre se barajó como alternativa de consenso para la alcaldía por parte de la oposición. El apoyo de estas las dos antiguas militantes de Podemos al PSOE parece también asegurado de cara a la investidura. Ahora queda conocer el nombre de la sucesora de Limones porque sí hay algo claro es que al frente del Ayuntamiento de Alcalá habrá una alcaldesa. Siguiendo el turno natural le correspondería a Miriam Burgos, número dos de la lista socialista. Pero hay otra candidata, Ana Isabel Jiménez, número tres. Y aquí se reproduce el enfrentamiento que vive el PSOE de Alcalá a nivel interno desde hace tiempo. Burgos es la candidata que prefiere Limones y el aparato del partido, persona de su confianza e hija de un antiguo concejal. Jiménez es la candidata del sector renovador del partido a nivel local, que incluye a jóvenes que se oponen desde hace tiempo al liderazgo de Limones y a su férreo control del partido.  Es diputada provincial de Cultura y lo que es más importante, candidata que prefiere Susana Díaz, con quien Ana Isabel Jiménez mantiene una estrecha relación ya que forma parte de la dirección provincial del partido por designación de la presidenta de la Junta. Reduciendo la situación se trata de un episodio más del enfrentamiento entre Gutiérrez Limones y Susana Díaz que se prolonga desde 2012 cuando Limones pugnó con Díaz por la dirección del partido en la provincia.


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