Jorge Drexler deslumbra en el primero de sus tres llenazos consecutivos en Sevilla

Sevilla esperaba expectante la visita de Jorge Drexler, el artista uruguayo de perfecto perfil de árabe andaluz que ejerce de embajador de la canción latinoamericana en su más exquisita forma e interpretación desde hace casi un cuarto de siglo. Tanto era así que a la fecha de ayer hubo que añadir dos más (esta noche y mañana), por culpa de «500 ‘dementes’ que agotaron las entradas del aforo del Auditorio Box en apenas 48 horas», tal y como se encargó de recordar el propio cantautor en tono jocoso. El ganador de un premio Oscar en 2004 regresaba a la capital hispalense para presentar su último LP «Salvavidas de hielo», un trabajo con el que demuestra gozar de un sublime estado de gracia capaz de desarrollar música suntuosa y llena de matices sin apenas ayuda externa. Al igual que ocurre en el disco, «Movimiento» fue la carta de presentación del show. Después vendrían estrenos como «Despedir a los glaciares». Después de oír esta delicia de tema, uno se pregunta si es posible reivindicar una causa justa y urgente con más elegancia de la que se desprende aquí. La respuesta es un no rotundo. Drexler no pudo elegir mejor canción para honrar la memoria del maestro Leonard Cohen —poco después también quiso homenajear a Tom Petty interpretando «Free Fallin»—. La genial «Asilo», la oda a lo efímero «Salvavidas de hielo», y ese agradecimiento por cambiarle la vida a Joaquín Sabina que se titula «Pongamos que hablo de Martínez», también brillaron sobremanera entre el nuevo repertorio. Esta última narra una noche de 1994 en Montevideo cuando «el flaco de Úbeda», después de ver cantar a Jorge en un garito, le aconsejó que dejara la medicina —trabajaba como otorrinolaringólogo en un hospital de la capital uruguaya— y se viniera a España a probar suerte en la música. «Después de tantos años ya casi no recuerdo nada de mis conocimientos como doctor, así que no podría curar a nadie en la sala en caso de que hiciese falta», bromeó. Aspecto éste del que un servidor discrepa en cierto modo, ya que visto lo visto anoche, este orfebre de la palabra y el pensamiento que atesora fina inteligencia y sensibilidad por igual, consiguió gracias a la elocuencia de su discurso, de sus letras sustanciales y magnéticas, y de su música sencilla y cadenciosa, sembrar el espíritu de un sosiego prácticamente terapéutico. Drexler estaba a gusto con todo. Se palpaba. A gusto con la ciudad, con la maravillosa acústica de la sala, con el llenazo y la entrega del público y consigo mismo. Así, improvisó varias canciones fuera del repertorio programado por mera petición del público, y se explayó en la presentación de las canciones con la seguridad del que nunca aburre, más bien todo lo contrario. Es un gustazo oírle y verle explicar y reflexionar. De este modo, el concierto se fue casi a las tres horas de duración, «el más largo de toda la gira» según el propio artista. En el ecuador del concierto hubo una lujosa sorpresa en forma de colaboración. La cantaora Rocío Márquez fue invitada al escenario para cantar a dúo con el uruguayo «Cuando cantaba Morente», un tema dedicado al eterno artista granadino que prácticamente se estrenó anoche, ya que no está registrado en ningún disco y solo lo había cantado una vez en un homenaje al cantaor. Un momento sencillamente único que quedará grabado en la retina de los asistentes. Además de desgranar al completo el flamante material —salvo «Mandato»—, se encargó de tocar muchas de las joyas que abundan a lo largo de sus 15 discos de estudio. «12 segundos de oscuridad», «La trama y el desenlace» y «Milonga del moro judío» cautivaron al público. No es para menos, la milonga, por ejemplo, es una fabulosa canción escrita en décimas cuyos versos de sabiduría socrática invitan a la reflexión y para la que el de Montevideo usa una cuarteta de Chicho Sanchez Ferlosio en el estribillo. ¡La música también es poesía pura en estos casos! Ya en los bises, el cantautor destapó su lado más alegre con «Bailar en la cueva» y «Luna de Rasqui», poniendo un colofón festivo y bailongo al mejor concierto de Jorge Drexler en tierras sevillanas. Esta noche y mañana, más Drexler. Por desgracia, quien no haya conseguido ya su entrada se perderá este conciertazo, ya que el sold out está colgado desde hace días para ambas citas.
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