Thursday , 24 May 2018

La complicada sucesión para los chicos de oro del balonmano español

Paró Arpad Sterbik (38 años) y el balón terminó en la portería rival gracias a un tremendo salto desde el exterior de Aitor Ariño (25). Una mezcla de edad explosiva que ha llevado a España al oro ante una Suecia de 25 años de edad media, y que ofrece múltiples posibilidades con vistas al futuro. Decía Jordi Ribera que en el balonmano español siempre se habla de cambios generacionales, pero lo que a la gente le gusta es ver a su equipo ganar. El seleccionador está iniciando el proceso y ya cuenta con un éxito histórico para convencerse y convencer que este es el camino: paso a paso, con una columna vertebral veterana y extremidades eufóricas por encontrar su espacio y alargar la hegemonía. Es verdad que el balonmano moderno avanza a pasos agigantados hacia el poderío físico, los lanzamientos desde todas las zonas, las acciones uno contra uno, o contra dos, que rozan la violencia. Un juego demasiado apartado de lo que significa España, con jugadores inteligentes, creativos y más ágiles que corpulentos. Pero es esa filosofía la que mantiene al balonmano español en la élite mundial. Por eso rejuvenecen jugadores tan experimentados y curtidos en batallas como los que soportaron el juego de creación y paciencia en este Europeo de Croacia. «Yo llevo mucho tiempo, soy de los veteranos. Hemos luchado muchas veces por este oro y estamos contentísimos de escribir la historia del balonmano español», explica Gedeón Guardiola para ABC. Raúl Entrerríos, que vio cerca la casilla de salida tras la no clasificación de España para los Juegos de Río 2016, fue determinante para aportar templanza, liderazgo e ideas en los momentos más oportunos contra Francia y Suecia, y fue el que más minutos acumuló sobre la pista. Gedeón Guardiola y Viran Morros continuaron impertérritos en defensa y son ya más de 300 partidos internacionales entre los dos. Aginagalde cumple cicatrices como años desde el pivote. Daniel Sarmiento llevó por momentos el peso del equipo; y Arpad Sterbik , el de la responsabilidad de cerrar la portería. Rejuvenecer «Si no hubiéramos ganado también seguiríamos si quisiera el seleccionador. Nos lo pasamos muy bien. Es cómodo jugar y entrenarnos. No es un sacrificio que digas: “otro mes jugando al balonmano cuando podría estar descansando”. No, lo disfrutamos. No me gusta hablar por todos, pero lo que siento yo y lo que veo que expresan los demás es que si Jordi quiere seguir contando con nosotros no nos importará venir. ¿Para los Juegos? Jordi tiene la respuesta», sigue Guardiola. Pero este bloque que se alimenta de estas glorias para reverdecer, comienza a mirar con cautela el medio plazo hacia delante y con prisas el medio plazo hacia detrás, a la espera de que jóvenes no solo de espíritu sino de edad, recojan sus enseñanzas y las pongan en práctica en la pista con unas piernas más rápidas. «Por el momento vivimos de que todos han jugado en el mismo equipo. Y supongo que lo paliaremos con la calidad que llega de abajo. Que les vale para ser campeones del mundo júnior, pero no para serlo en absoluto porque se necesita más fuerza y más entrenamientos de los que se les pueden dar en España. Muchos tienen que salir», analiza Juan de Dios Román. De estos, hay destellos y confirmaciones de sobra para creer, como Ferrán Solé y Adriá Figueras, sobresalientes a los que apenas se les notó que jugaban su primer gran torneo. Aitor Ariño se incorporó por la lesión de Ángel Fernández, pero se elevó sobre los extremos para sumar goles y confianza. Asentado está Álex Dujshebaev, ese revulsivo que descerraja las defensas contrarias. Y David Balaguer, que se soltó en el Mundial de Francia y respondió con el mismo altísimo nivel en este Europeo de Croacia. Consolidada está la portería, con Gonzalo Pérez de Vargas y Rodrigo Corrales en un puesto complicado que necesita años para madurar. Ellos llevaron a España hasta la final, aunque allí fuera Sterbik, en un regreso fulgurante, quien llenara de seguridad al grupo. Es el ejemplo de que hay que escuchar a los mayores, que todavía tienen mucho que decir. «Jordi ha conseguido una mezcla de veteranos y jóvenes. Estos han aportado mucho en este torneo y los mayores, la experiencia. Se notó en la pista y esa combinación es explosiva», concluye Guardiola pensando también en el auge de otras selecciones jóvenes como Alemania, Noruega o la propia Suecia. Una mezcla de experiencia y revolución que funcionó en este Europeo y que el seleccionador reitera que mejorará, que este solo es el principio. La fórmula funciona. «Es un oro de reconocimiento a todos los que trabajan por este deporte: técnicos, árbitros, directivos o jóvenes que luchan a diario por emular a sus ídolos y llegar hasta aquí», celebró Ribera, el director de una orquesta en la que todos suman.
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