Monday , 15 October 2018

La historia «roja» del escenario de la final de la Champions

Toda una final de la Champions League necesita un escenario a la altura de la cita. Sobre el césped de un partido así coinciden algunos de los mejores jugadores de fútbol de todo el planeta, por lo que la alfombra que pisen no puede tratarse de un terreno de juego más. Los estadios más importantes del mundo han sido testigos de encuentros memorables, y el Estadio Olímpico de Kiev, sede de la final del sábado, no ha sido menos. Su historia, de hecho, es lo contrario a aburrida, siendo el estadio más antiguo de Ucrania y uno de los más viejos de toda Europa. Sin ir más lejos, quien capitaneará al Real Madrid contra el Liverpool ya sabe lo que es tocar la gloria sobre ese verde. Sergio Ramos fue uno de los catorce jugadores que en 2012 ganaron la final de la Eurocopa a Italia con la camiseta de España. Aquel torneo, de dulce recuerdo para los españoles, fue la puesta de largo del reformado Estadio Olímpico de Kiev. Este fin de semana, sus 70.050 asientos se volverán a llenar para presenciar una final, esta vez de la máxima competición internacional de clubes. Sin embargo, aunque por apariencia cabría imaginar que se trata de un campo nuevo, la realidad es que cuenta con una historia de casi cien años. De hecho, superaría esta cifra si su construcción no se hubiera retrasado como consecuencia de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución Rusa. El 12 de agosto de 1923, con la URSS consolidada, se produjo su esperada inauguración. Nacía el entonces llamando «Estadio Rojo de León Trotski», en honor al líder revolucionario. El nombre apenas duró un año, hasta que fue modificado por «Estadio Rojo». En 1929 tuvo lugar su bautizo internacional, con un partido entre el Dynamo Kiev y un equipo de trabajadores de Baja Austria. Desde entonces, el recinto ha sufrido varias remodelaciones. En la década de los años treinta se aumentó su capacidad con el objetivo de equipararlo con los grandes estadios de la URSS. No obstante, la que habría sido su segunda gran inauguración en 1941 no pudo llevarse a cabo, ya que el partido entre el Dynamo Kiev y el CSKA Moscú tuvo que ser cancelado. El estallido de la «Operación Barbarroja» en la Segunda Guerra Mundial aplazó el encuentro a 1944, cuando se acabó la ocupación nazi de la ciudad. El 50 aniversario de la Revolución Rusa en los sesenta, los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980 o la celebración de la Eurocopa en el país en el siglo XXI trajeron consigo las últimas tres grandes remodelaciones. El nombre del estadio ha llegado a cambiar hasta en ocho ocasiones, siendo este un reflejo de la realidad política del país. Durante un tiempo, Stanislav Kosior, secretario general del Partido Comunista ucraniano ejecutado durante la Gran Purga stalinista de 1936-38, dio nombre al estadio. Más tarde, este volvería a cambiar y serviría, como antaño, para honrar a otro líder político: «Estadio Republicano nombrado en honor a Nikita Jrushchov», quien fuera el primer Secretario del Partido Comunista de la URSS. En 1996 el complejo pasó a denominarse definitivamente «Estadio Olímpico de Kiev». Tras haber sido testigo de acontecimientos históricos como la Segunda Guerra Mundial o la caída de la URSS, el sábado acogerá el enfrentamiento entre dos grandes equipos del continente. El estadio está listo para presenciar un nuevo episodio de renombre; un escenario que sin duda se encuentra a la altura de la cita. Vista actual del Estadio Olímpico de Kiev – Internet Antecedentes del Real Madrid El Real Madrid ha jugado en cuatro ocasiones en el escenario de la final del sábado. En los enfrentamientos contra el Dynamo Kiev, los blancos tienen un balance de una victoria, una derrota y dos empates. El 17 de marzo de 1999 se produjo su debut en el Estadio Olímpico de Kiev. Aquel día, dirigidos por John Toshack desde la banda, encajaron una derrota por 2-0. Unos meses después, el 24 de noviembre de 1999, el equipo dirigido por Vicente del Bosque logró una victoria por 1-2 en la fase de grupos de la Champions League. Morientes y Raúl dieron aquel día los tres puntos a los blancos. Los dos siguientes enfrentamientos, en 2004 y 2006, se saldaron con sendos empates. La balanza está equilibrada de momento, algo que tratarán de decantar a su favor los madridistas este fin de semana.
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