La lista de las mejores canciones de ‘Rolling Stone’: Aretha Franklin derroca a Bob Dylan | Cultura



Estaba pensada para armar alboroto y lo ha conseguido. La nueva entrega de las 500 mejores canciones de todos los tiempos domina la discusión musical desde que la revista Rolling Stone la difundió hace unos días. Ha tenido eco en todo el mundo, a pesar de que se trata, más incluso que en su estreno de 2004, de un listado orientado hacia el mercado estadounidense (la cabecera tiene ediciones en los cinco continentes).

El terremoto se manifiesta en la cumbre. Like a Rolling Stone, de Bob Dylan (la ganadora de aquella lista de 2004), cede su lugar a Respect, canción de Otis Redding dinamizada por Aretha Franklin. Un conflicto de pareja, sobre el reparto de roles en el hogar, con subtexto sexual, reemplaza a una historia de resquemor: Dylan celebraba la previsible caída a los infiernos de una chica (generalmente identificada con Edie Sedgwick, del círculo de Andy Warhol). Un inciso: siempre resultaba inquietante escuchar “like a rolling stone” en un estadio, cantada por decenas de miles de voces, como si aquella venganza-comida-en-frío fuera interpretada como himno de libertad rockera.

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Con ser importante la mayor relevancia otorgada a las mujeres, quizás el principal vector dominante sea un derivado de Black Lives Matter: el reconocimiento de la deuda de Estados Unidos con su población negra. No es anecdótico que se elimine Hound Dog, de Elvis (antes en el número 19), y aterrice la versión original, de Big Mama Thornton. Del top ten de la lista desaparecen el narcisista número 2 (Satisfaction, de los Rolling Stones) y el utopista número 3 (Imagine, de John Lennon), sustituidos por temas que referencian las luchas afroamericanas, tanto con retórica estridente (Fight the power, de Public Enemy) como en versión conciliadora (A Change Is Gonna Come, de Sam Cooke). En general, los raperos adquieren mayor visibilidad con los ascensos de Missy Elliott (ahora número 8) y Outkast (número 10).

En el apartado Beatles, resulta intrigante que descienda Hey Jude y aparezca Strawberry Fields Forever: se pasa así de lo comunal a lo introspectivo. Se podría argumentar que la preferencia por la obra maestra psicodélica de Lennon obedece a la creciente respetabilidad de las substancias enteógenas, cada vez más alejadas del estigma de “las drogas”. Por el contrario, se desvanece una prima hermana, la gloriosa Good Vibrations, de los Beach Boys, tal vez hundida por su léxico hippy. Los matices del lenguaje importan tanto como la modernidad del canal de despegue: Dreams, editada por Fleetwood Mac y anteriormente despreciada, irrumpe arrolladoramente en la nómina de las grandes gracias a un vídeo de TikTok, concebido en 2020 para publicitar un refresco.

Para los que anhelan cierta estabilidad en el santoral, el consuelo de que el presente top ten todavía mantiene Smells Like Teen Spirit, de Nirvana, y What’s Going On, de Marvin Gaye. Hasta la zona alta no ha llegado la invasión de pop latino, reguetón, estrellas juveniles y country estilizado que ha cambiado el perfil de Las 500 Mejores Canciones de Todos los Tiempos. Estos consumidores forman parte de la audiencia de lectores del nuevo Rolling Stone, que incluso ha dedicado una portada al fenómeno coreano BTS.

En la revista, explican estos cambios sísmicos por su voluntad de hacer un ránking más inclusivo: si los votantes en 2004 fueron 170, ahora presumen de haber tabulado las opiniones de 250 artistas, periodistas y figuras de la industria. Pero ya saben que el sabor final de la mezcla obedece a los ingredientes conscientemente escogidos. Tampoco revelamos nada si avisamos que este tipo de listas son, digámoslo de forma fina, retocadas en la etapa final, a veces incluso con la participación de los departamentos de publicidad y mercadotecnia.

Jann Wenner, el fundador de Rolling Stone, demostró maestría en estas artes oscuras. Aunque no era realmente un musiquero, entendía el concepto del capital simbólico. Su revista ayudó a establecer el canon del rock, con abundantes números especiales y voluminosos libros históricos, reforzando la hegemonía cultural de su propia generación, la de los baby boomers. Su gran jugada fue adueñarse, con el disquero Ahmet Ertegun, de una idea ajena y muy comercial: el Rock & Roll Hall of Fame. En sus inicios, antes de que se materializara su sede-mausoleo en Cleveland, un servidor participó en algunas de las votaciones y todo aquello, desde la selección de candidatos al destape de los ganadores, daba un tufillo a decisiones precocinadas. Con el tiempo, según este particular Salón de la Fama crecía en importancia, cada anuncio anual ha provocado un escándalo, al reiterar su antipatía hacia el heavy metal y el rock más populista (aunque la organización ha prometido irse desprendiendo de esos prejuicios).

Pero Jann Wenner, desde 2017, ya no es propietario de Rolling Stone. La revista ha cambiado de periodicidad (antes quincenal, ahora mensual), de papel, de tamaño y, desde luego, de contenidos. Ahora intenta enganchar a la generación Z sin incomodar demasiado a los anteriores grupos demográficos. Misión imposible, decía aquel.

LISTA DE 2021

1. Respect, de Aretha Franklin.

2. Fight the Power, de Public Enemy.

3. A Change Is Gonna Come, de Sam Cooke.

4. Like a Rolling Stone, de Bob Dylan.

5. Smells Like Teen Spirit, de Nirvana.

6. What’s Going On, de Marvin Gaye.

7. Strawberry Fields Forever, de The Beatles.

8. Get Ur Freak On, de Missy Elliott.

9. Dreams, de Fleetwood Mac.

10. Hey Ya!, de Outkast.

LISTA DE 2004

1. Like a Rolling Stone, de Bob Dylan.

2. (I Can’t Get No) Satisfaction, de The Rolling Stones.

3. Imagine, de John Lennon.

4. What’s Going On, de Marvin Gaye.

5. Respect, de Aretha Franklin.

6. Good Vibrations, de Beach Boys.

7. Johnny B. Goode, de Chuck Berry.

8. Hey Jude, de The Beatles.

9. Smells Like Teen Spirit, de Nirvana.

10. What’d I Say, de Ray Charles.


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