Thursday , 26 April 2018

La plaga del currículum falso

El PSOE acumula veteranía en cargos públicos de postín con currículos gruesamente falseados. El de Luis Roldán fue de los casos más precoces –y sonados– en ese afán por encubrir la pobreza formativa a base de sumar títulos universitarios inexistentes. Tras el Bachillerato y muerto Franco, el zaragozano Roldán aparcó los estudios, se alistó en el PSOE y empezó a vivir de la política con rapidez –y excesiva holgura–. Conforme fue subiendo peldaños en el escalafón, su currículum engordaba con vida propia, ajena a la realidad. Se llegó a adjudicar una licenciatura en Empresariales, una Ingeniería y un máster en Economía, pese a que no había obtenido título en universidad alguna. Pero aquel imaginativo currículum quedó convertido en anécdota cuando, en la etapa final del felipismo, Roldán protagonizó su sonada fuga: acabó en busca y captura internacional, por la corrupción que nutrió su patrimonio personal. En el PSOE, con el paso de los años, los currículums falseados o convenientemente maquillados han salpicado a una nutrida lista de cargos públicos. Por ejemplo, Elena Valenciano, que de empleada rasa del partido escaló hasta la cúpula del partido, con relevante mando en plaza. Cuando fue eurodiputada, entre los años 1999 y 2008, la web del Parlamento Europeo presentaba a Valenciano como licenciada en Derecho y en Políticas. Dos carreras a falta de una, pese a que en realidad no tenía acabada ninguna de las dos. Una universidad que no existe Leire Pajín, que llegó a ministra con Zapatero, sí tenía una licenciatura en Sociología. Pero el afán por dar más pompa al currículum acabó en público traspié. Fue representante en órganos de dirección de la Universidad de Alicante por razones de cuota en sus años de alumna. Pero, para dar pompa a aquel hecho circunstancial, quien redactó el currículum oficial la presentó como si hubiera formado parte del equipo rector de la «Facultad de Empresariales y Sociología». El problema es que esa facultad, con ese nombre, no existía. El valenciano Bernat Soria, al que Zapatero también nombró ministro, tuvo que explicarse igualmente cuando se denunció que había inflado el currículum con méritos que o bien no tenía o no alcanzaban el nivel con el que se exhibían sobre el papel. En el PP tampoco se han librado del manoseo curricular. Fue el caso de Tomás Burgos, secretario de Estado de la Seguridad Social desde que Rajoy es presidente. Tras convertirse en diputado nacional en los años 90, en el currículum de Burgos asomó una licenciatura en Medicina que en realidad no tenía y que tuvo que ser sutilmente borrada cuando fue nombrado por Rajoy al frente de la Seguridad Social. El actual líder del PP andaluz, José Manuel Moreno Bonilla, también se vio envuelto en la polémica por la metamorfosis de su currículum, en el que iban y venían los títulos en sospechoso vaivén: en el año 2000 aparecía como licenciado en Dirección y Administración de Empresas, pero no tenía tal título. En 2004 el mismo currículum había ido a menos y hablaba de «estudios» –no de licenciatura terminada–. En su currículum de 2012 figuró la titulación definitiva: grado (licenciatura) en Protocolo y Organización de Eventos por la Universidad Camilo José Cela, y un curso en Dirección y Administración de Empresas. La «nueva política» de Podemos no es ajena al currículum falseado. Acaba de dar fe su número dos en Galicia, Juan José Merlo. Como ha destapado ABC, en su ficha de diputado en el Parlamento gallego y en la de su partido aparece que es ingeniero, cuando en realidad él mismo ha tenido que reconocer que no terminó la carrera. En la cúpula del PNV Los nacionalistas vascos y catalanes acumulan particulares casos de falsedad curricular. Notable fue lo que ocurrió en el PNV a finales de 2003, en plena pugna por la sucesión de Arzalluz. La batalla interna destapó currículums falsos entre los contendientes. Uno de ellos era el de Joseba Egibar, que sigue en la cúpula del PNV. En aquel momento, su presentación «académica» le citaba como licenciado, pero no pasaba de haber cursado estudios de Derecho. En el independentismo catalán tampoco escasean ejemplos. Un caso notable fue el de Pilar Rahola, diputada de ERC en el Congreso entre 1993 y 2000. Llegó a tener en circulación un currículum oficial en el que aparecía como doctora en Filología Hispánica y en Filología Catalana, cuando en realidad no pasaba de licenciada. La nacionalista Joana Ortega, que fue vicepresidenta en la Generalitat, fue pillada en falsedad curricular: aparecía como licenciada en Psicología cuando le faltaban varias asignaturas.
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