Friday , 24 November 2017

La polémica del carbón enfrenta a Álvaro Nadal y a Isabel García Tejerina

La intención de Iberdrola de cerrar sus dos últimas centrales de carbón para generación eléctrica en España ha reabierto una polémica que no ha sentado nada bien en el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, máxime cuando la solicitud de los permisos pertinentes por parte del grupo que preside Ignacio Galán se adelantó 72 horas a la presentación del real decreto que regulará el cierre de centrales eléctricas que había estado preparando durante los últimos meses el departamento que dirige Álvaro Nadal. En estos momentos, el ministro se ha quedado prácticamente solo en la defensa de las centrales de carbón de nuestro país. Enfrente tiene, en el seno del mismo Gobierno, a la ministra de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, cuya prioridad es que España cumpla los objetivos del Acuerdo de París para reducir drásticamente las emisiones de partículas contaminantes en 2030 y dejarlas casi a cero en 2050. La mayoría del sector eléctrico también discrepa del ministro y apuesta por el cierre progresivo de las centrales de carbón y su sustitución por el resto de tecnologías, sobre todo las renovables. Lógicamente, la industria del carbón se resiste al cierre que muchos auguran a medio plazo. «Es el único combustible autóctono que tenemos, garantiza el suministro eléctrico, da respaldo a las energías renovables cuando no llueve o no hay viento, es barato y contribuye a que bajen los precios de la luz en el mercado mayorista», explica Pedro Iglesia, presidente de Carbunión, la patronal del sector. «La generación con carbón es necesaria en el proceso de transición energética de nuestro país hacia 2030», ha subrayado. Críticas autonómicas En este lado de la polémica también están las comarcas afectadas, donde la imagen del partido del Gobierno (PP) quedaría muy erosionada en las próximas elecciones, ya sean municipales como autonómicas y nacionales. Ayer mismo, los presidentes de la comunidad de Castilla y León y del Principado de Asturias, Juan Vicente Herrera (PP) y Javier Fernández (PSOE) criticaron el pretendido cierre de estas centrales. El dirigente popular acusa a Iberdrola de tomar decisiones «irrespetuosas y unilaterales» y de «tener muy poco corazón». El político socialista subrayó que el cierre anticipado de las térmicas tendría «indeseables efectos sobre el empleo, el tráfico portuario y la capacidad industrial». El presidente de Aragón, Javier Lambán (PSOE), dijo ayer que el real decreto publicado por el Gobierno para endurecer el cierre de las centrales térmicas, «no evita» que puedan clausurarse estas instalaciones. Lambán explicó que el ejecutivo autonómico se pondrá en contacto con el Gobierno de España para aclarar los términos del decreto y enmendarlo. En cuanto al empleo hay que añadir que el número de puestos de trabajo directos de la minería del carbón está actualmente en mínimos históricos: al acabar octubre había tan solo 2.479 trabajadores afiliados a la Seguridad Social. Suponen el 0,01% del total de 18,43 millones de afiliados. Hace diez años, los trabajadores del carbón sumaban 8.683 personas. Asturias concentra el 77% del empleo en este sector. Gas Natural Fenosa, también Aunque Iberdrola ha vuelto a ser el ariete del sector -como sucedió recientemente con la clausura de la central nuclear de Garoña-, no se descarta que el resto de eléctricas sigan sus pasos y pidan autorización para cerrar el resto de las 15 centrales de carbón que hay en el país (incluida una en Mallorca). De hecho, Gas Natural Fenosa ya solicitó en mayo pasado el cierre de su central de Anllares, cuya propiedad comparte con Endesa. Además, en España ya se han desmantelado varias de estas instalaciones. El año pasado se dieron de baja cinco unidades de producción de carbón que sumaban 932,2 MW de potencia, por lo que esta tecnología representa el 9,5% del total (105.279 MW). Este es otro de los argumentos que utilizan quienes son partidarios de cerrar estas centrales: existe potencia de sobra para garantizar el suministro eléctrico en el país. Por ejemplo, la máxima demanda instantánea peninsular el año pasado fue de 40.489 MW, el decir, el 38,45% de la potencia total instalada. Se importa el 83% del carbón consumido El carbón que utilizan las centrales de generación eléctrica en España es mayoritariamente importado (83%), ya que habitualmente era más barato que el nacional. «Sin embargo, desde hace unos meses, sucede lo contrario y es más caro el importado», afirma el presidente de Carbunión, Pedro Iglesia. India, Suráfrica, Rusia, Colombia y Malasia son los principales países exportadores de este mineral a nuestro país. También han venido barcos desde Estados Unidos, Australia e Indonesia. El carbón nacional es sobre todo hulla y antracita, con elevados contenidos de carbono y alto contenido calorífico, lo que les convierte en los mejores para su quema, producir calor y generar electricidad. En 2013 desapareció la obligación legal de las compañías eléctricas de consumir carbón autóctono.
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