Monday , 16 July 2018

La sombra del dopaje mecánico se cierne sobre Lance Armstrong

Lance Armstrong puede volver a enfrentarse a un nuevo caso de dopaje. Después de que le fueran retirados los siete Tour de Francia que ganó entre 1999 y 2005 por dopaje de EPO y testosterona, el estadounidense está ahora bajo sospecha por dopaje mecánico. Al menos esto es lo que escribe el periodista francés Philippe Brune l en su libro «Rouler plus vite que la mort» (Correr más rápido que la muerte), publicado este año. Según el diario «Le Monde», Brunel desvela que el exciclista comenzó a ganar poco después de que Istvan Varjas, el ingeniero húngaro considerado como el cerebro del dopaje mecánico en el ciclismo, cediese en 1998 su invento a una persona que no conocía a cambio de una cantidad anual que iba en aumento. En declaraciones al rotativo francés, Lance Armstrong ha calificado estas sospechas como «una broma». El periódico también recoge una información sobre este caso en la que afirma que la Justicia francesa ya tiene abierta una investigación por el uso de motores en bicicletas en pruebas recientes. El FBI estadounidense también está detrás de esas sospechas y ha llegado a interrogar al propio Varjas, de acuerdo con el citado periódico. ¿Qué es el dopaje mecánico? El dopaje mecánico consiste en una actividad ilícita que no afecta directamente a los ciclistas -como sí hacen las sustancias dopantes- y sí a la bicicleta. El caso más común consiste en un pequeño motor camuflado que funciona con una batería que ayuda, no sustituye, el pedaleo del deportista. Lance Armstrong, según Philippe Brunel, habría recurrido a este nada honroso método para así competir en mejores condiciones que sus contrincantes. Si finalmente se confirmara este caso de dopaje, el estadounidense no sería el primer ciclista acusado por ello. Femke van den Driessche ocupa ese vergonzante lugar, después de que en 2016 los inspectores de la UCI descubrieran un motor en el interior de su bicicleta. La ciclista fue sancionada con seis años de inhabilitación deportiva y sentó un precente en casos de dopaje mecánico, inexistentes hasta la fecha. Claudio Ghisalberti, experto en ciclismo y tecnología, escribió sobre este tema en «La Gazzetta Dello Sport» cuando estalló el caso: «El motor escondido en el cuadro es pasado, casi artesano. Está superado. Es el dopaje de los pobres. La nueva frontera está mucho más avanzada tecnológicamente y también es mucho más cara. Está en la rueda de atrás, cuesta 200.000 euros y hay una lista de espera de seis meses para hacerse con ella». Con estas palabras en el diario italiano, Claudio puso en alerta a las autoridades, que desde entonces realizan controles más exhaustivos si cabe en las bicicletas. Sin embargo, el italiano lleva denunciando prácticas similares desde hace años. «La UCI encontró una bicicleta con motor. ¡Qué sorpresa! ¿Nunca ha usado nadie esto antes? ¿Tal vez alguno de los grandes?», dijo en su Twitter cuando saltó la noticia de van den Driessche. Será el tiempo el que finalmente aclare las acusaciones vertidas sobre Lance Armstrong. De momento, el ciclista que pasó de convertirse de un héroe a un tramposo, tiene ante sí de nuevo el fantasma del dopaje.
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