Las capitales europeas blindan la Nochevieja ante la amenaza yihadista

Las grandes capitales europeas vivirán la Nochevieja en alerta antiterrorista. La amenaza de Estado Islámico sigue vigente y se han adoptado medidas excepcionales ante la posibilidad de que sus seguidores intenten una matanza en alguno de los espacios emblemáticos en el viejo continente. Austria teme por el concierto de Año Nuevo El Ayuntamiento de Viena informó hoy de que mantiene por ahora, pese a una reciente advertencia terrorista para varias capitales europeas, los festejos callejeros del próximo jueves con motivo de la Nochevieja. Así lo anunció hoy el organizador del tradicional «Sendero de Nochevieja», que se celebra todos los años en Viena el 31 de diciembre a partir de las 13.00 GMT y que atrae a decenas de miles de personas de todo el mundo. Tras una reunión hoy con la policía, la empresa de ferrocarriles ÖBB y la empresa de transporte público de Viena, Michael Draxler, responsable en el Ayuntamiento de Viena de organizar el anual evento, explicó que los festejos se mantienen, “siempre y cuando no cambie el escenario de peligro” ante posibles actos terroristas. La Policía austríaca anunció asimismo que enviará este jueves a 250 agentes adicionales al centro de Viena para garantizar la seguridad de los festejos. La policía austríaca anunció el sábado pasado un aumento de sus medidas de seguridad en Viena tras recibir información de un servicio de inteligencia amigo sobre posibles ataques con explosivos y disparos en algunas capitales europeos estos días. Decenas de miles de turistas de todo el mundo llegan todos los años a la capital austríaca en los días posteriores a la Navidad para pasar la Nochevieja en la ciudad, donde el primero de enero se celebra el famoso Concierto de Año Nuevo. La capital de la cristiandad refuerza la vigilancia Roma es una ciudad blindada. La alarma y la prudencia ante posibles atentados se han extremado desde las vísperas del inicio del Jubileo, informa Ángel Gómez Fuentes. En Italia se ha elevado la seguridad hasta el escalón 4, uno por debajo del máximo que es el nivel de emergencia, con vigilancia y controles reforzados en todo el país. Para quien vive en Roma, es fácil advertir hasta qué punto se han aumentado las fuerzas de seguridad, con una presencia muy visible en las plazas y calles más céntricas, en lugares de culto, estaciones de tren, metro, aeropuertos, sedes diplomáticas y residencias de las máximas autoridades, políticas y económicas, tanto italianas como extranjeras. Los controles son especialmente cuidados en los centros más sensibles de la cristiandad, como San Pedro y Basílicas. En un número de la revista ideológica de EI (Estado islámico) se ha publicado un artículo criticando a la Biblia con una foto del papa Francisco. No son nuevas estas referencias de odio hacia el Pontífice por parte del extremismo islámico. EE.UU. recela por la «radicalización violenta» Los ataques de París y San Bernardino llevaron a las autoridades estadounidenses a elevar el nivel de alerta a las puertas de las Navidades, informa Manuel Erice. Por primera vez desde su creación en 2011, el pasado 16 de diciembre el departamento de Seguridad Nacional activó el llamado sistema antiterrorista de avisos, que ha «flexibilizado al máximo» la información a los ciudadanos para que puedan hacer frente a «posibles ataques de personas radicalizadas». La pretensión es que el sistema se mantenga activo al menos seis meses. Ante posibles ataques como el que acabó con la vida de 14 personas en California, a manos de un matrimonio radical islamista, muestra su «preocupación» por acciones de «extremistas violentos, sobre todo en los lugares públicos más concurridos». En el boletín, distribuido por correo y por los medios de comunicación, se pide a los ciudadanos que informen a los agentes de posibles «paquetes o bolsas sospechosas», así como de «signos de potencial radicalización hacia la violencia» de personas concretas. Además, está anunciado un «especial refuerzo» para el día de fin de año en los lugares más concurridos de las grandes ciudades, en coordinación con las fuerzas de seguridad locales. La sombra de Daesh obliga a cerrar la Plaza Roja La amenaza terrorista ha hecho tomar una medida insólita a las autoridades rusas, informa Rafael M. Mañueco. Por primera vez en décadas, la Plaza Roja de Moscú tendrá el acceso restringido en la noche de fin de año. La mundialmente conocida explanada rusa, situada en pleno centro de la capital y junto a la muralla oriental del Kremlin, es el lugar a donde los moscovitas acuden habitualmente para escuchar las doce campanadas y recibir el año nuevo. Es como la Puerta del Sol de Madrid o Times Square en Nueva York. La explicación oficial que se ha dado para justificar semejante disposición no ha sido la posibilidad de que se produzca un atentado terrorista, sino el rodaje del programa televisivo de amenidades que se emitirá en la noche de fin de año. Sin embargo, muchos medios de comunicación rusos estiman que el motivo real para limitar la entrada a la Plaza Roja solamente a las personas con invitación es el miedo a que el Daesh cumpla su amenaza de cometer un ataque de gran envergadura. Tras el comienzo de los bombardeos aéreos en Siria, el pasado 30 de septiembre, en apoyo del régimen de Bashar al Assad, Rusia ha recibido amenazas del Califato y de otras organizaciones terroristas. El derribo del Airbus 321 ruso en Egipto con 224 ocupantes a bordo, el pasado 31 de octubre, fue reivindicado por la filial egipcia del Daesh, Wilayat Sina (Península del Sinaí). El prestigioso diario ruso Kommersant vincula el cierre de la Plaza Roja directamente con la posibilidad de que se produzca un atentado. Al parecer, una agencia de seguridad alertó la semana pasada del peligro de que el Estado Islámico, sobre cuyos combatientes cae una parte importante de las bombas que la aviación rusa lanza sobre Siria, se cobre venganza con una acción al estilo de la realizada en París en un lugar público bien concurrido. Los británicos se aferran a la normalidad En el Reino Unido se ha indicado que se participe con normalidad en las fiestas de Nochevieja, informa Luis Ventos o. Pero no se oculta el hecho de que puede ocurrir un atentado en cualquier momento. Los efectivos de la policía armada en las calles de Londres se han doblado desde los atentados de París de noviembre, con 130 muertos y 350 heridos. A comienzos de este mes, Michael Fallon, el ministro de Defensa, reconoció que «lo que ha ocurrido en París podría volver a suceder fácilmente en Londres, Manchester o Glasgow». También recordó que más de una vez grupos terroristas han atentado en centros comerciales o lo han intentado. David Cameron también reconoció el mes pasado que «tarde o temprano habrá víctimas británicas». Pese a esas sombras, las calles comerciales, ya en rebajas, presentan la animación habitual, incluso con récord de ventas en el primer día de los descuentos, el llamado «Boxing Day», que tiene lugar en el día siguiente al de Navidad. El país está en el segundo grado máximo de alerta antiterrorista desde agosto de 2014 y en realidad la sensación es que poco más puede hacer ya la policía. Cameron ha insistido en que uno de los problemas de las fuerzas de seguridad es la apología del terrorismo vía internet, cuyas redes sociales sirven incluso para preparar ataques, y prepara una polémica reforma legal para que los gigantes informáticos tengan que conservar el registro de qué páginas visitan sus usuarios. Francia cerrará en alerta el fin de año más triste En estado de emergencia nacional, tras los atentados del 13N, 115.000 policías, gendarmes y soldados están movilizados excepcionalmente el fin de año en toda Francia, particularmente visibles en las grandes ciudades y lugares altamente simbólicos, como la catedral de Notre Dame o los Campos Elíseos, en París, informa Juan Pedro Quiñonero. 2015 ha sido para Francia uno de los años más trágicos de su historia reciente. El 7, el 8 y el 9 de enero, varios grupos de criminales yihadistas mataron a tiros a 17 personas, hiriendo a otras 22. La primera matanza, en la redacción del semanario satírico «Charlie Hebdo», causó una conmoción nacional e internacional, que culminó con una de las manifestaciones más simbólicas de la historia nacional. El 13 de diciembre pasado, seis bandas de criminales yihadistas mataron a tiros y bombas a 130 personas, hiriendo a 352. El presidente de la República decidió decretó el estado de emergencia nacional, anunciando una reforma de la Constitución, para adaptarla a las nuevas amenazas yihadistas. Con esos trágicos antecedentes, este fin de año será uno de los más melancólicos de las últimas décadas, con un despliegue policial y militar disuasivo que afecta muy particularmente a las iglesias, mezquitas y lugares de culto. El ministerio del Interior estima que las amenazas terroristas continúan siendo «potencialmente altas». Más policías en la gran fiesta de la unificación Un millón de personas se acercarán a los alrededores de la Puerta de Brandeburgo de Berlín para celebrar Nochevieja, informa José-Pablo Jofré. El anuncio el sábado de la policía austriaca desde Viena que ha causado dos detenciones en Bélgica frustrando un plan de atentado en Bruselas, ha redoblado sin embargo la seguridad. Se trata de la Nochevieja de los 25 años de la Reunificación que presentará a 150 artistas en tres escenarios diferentes. La ciudad espera que sea la fiesta a cielo abierto más segura del mundo. 900 policías –180 más que el año pasado– serán los encargados de la seguridad que cubre un cinturón de 13 kilómetros. Entre las medidas excepcionales está la prohibición de acceso al perímetro con mochilas y los bolsos serán revisados meticulosamente. El dispositivo que tiene un costo de 50 millones de euros busca proteger a berlineses de un posible ataque yihadista, ha obligado a cerrar por primera vez el acceso al parque Tiergarten para ciclistas y peatones. Christian Tänzler del departamento de turismo de la capital alemana, ha indicado que no cree que los turistas que espera Berlín para estas fechas vayan a dejarse llevar por el pánico y no se acerquen a las instalaciones ubicadas entre la Puerta de Brandeburgo y Siegessäule. Tänzler espera tal y como el año pasado la asistencia de unos dos millones de turistas en la ciudad y por lo menos un millón en el perímetro de las celebraciones de Nochevieja. El ayuntamiento de la capital austriaca ha informado que mantendrá los festejos callejeros del próximo jueves: el tradicional «Sendero de Nochevieja», que se celebra todos los años en Viena el 31 de diciembre a partir de las 13:00 atrae a decenas de miles de personas de todo el mundo. Tras reunirse con la policía, Michael Draxler, responsable en el Ayuntamiento de Viena de organizar el evento, explicó que los festejos se mantienen, «siempre y cuando no cambie el escenario de peligro». La policía austríaca anunció asimismo que enviará este jueves a 250 agentes adicionales al centro de Viena para garantizar la seguridad de los festejos. Miles de turistas llegan todos los años a la capital austríaca en los días posteriores a la Navidad para pasar la Nochevieja en la ciudad, donde el primero de enero se celebra el famoso Concierto de Año Nuevo.


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