Saturday , 23 June 2018

Los ataques de lobos al ganado se duplican en tres años y llegan a los 2.000

Las cifras son contundentes. En los últimos tres años, el número de ataques de lobos al ganado en la Comunidad se ha duplicado al pasar de los mil registrados en 2015 a los 1.979 del pasado año. El resultado, 2.963 animales muertos en el pasado ejercicio por los que los ganaderos recibieron de la administración 809.158 euros en concepto de indemnizaciones, frente a los 432.000 que percibieron hace tres años. La diferencia es aún mayor si se compara con 2007. Entonces se contabilizaron 530 incidentes y 1.294 animales muertos. Lo cierto es que el escenario va camino de empeorar para los productores de vacuno y ovino extensivo de la Comunidad si se tiene en cuenta que sólo en los tres primeros meses de este año ya se ha registrado 803 ataques, el doble que en 2017, con 1.031 cabezas muertas. En todo el territorio de Castilla y León está prohibida la caza del lobo, al sur del Duero porque así está establecido por la propia legislación europea y al norte, donde es considerada una especie cinegética, porque una reciente sentencia judicial ha anulado la orden de la Junta que permitía esta actividad. Habrá que esperar a que comience la temporada de caza para comprobar si la Administración autonómica puede reconducir la situación a través de otra orden. Especialmente dramática es la situación de los ganaderos de Ávila que acumulan la mitad de los ataques y de los animales muertos, hasta el punto de que en el primer trimestre del año ya se han contabilizado 444 ataques, cifra que se eleva hasta los 590 si se considera de enero a abril, con un total de 620 reses afectadas, según los datos del presidente de Asaja en la provincia, Joaquín Antonio Pino. «Esa excesiva gestión de protección hace que el lobo se esté expandiendo por la Comunidad y que ahora tengamos un problema», asegura, y advierte de que tanto a España como a la Unión Europea sólo les queda «reflexionar y decidir qué es lo que quieren, lobos o ganaderos». Y es que para Antonio Pino, «no hay mejor guardián del campo que los ganaderos y son ellos los que hacen posible que los pueblos no acaben por desaparecer. «La situación es insoportable», lamenta, «porque las medidas tradicionales de protección no dan resultado y sólo funciona el control poblacional». Un control que se puede llevar a cabo al sur del Duero pero que «necesita de una mayor agilidad porque está siendo muy insuficiente». Y al norte del río, donde el cánido es una especie cinegética, tampoco es una solución ya que, según Antonio Pino, no se matan ni la mitad de los animales que se autorizan en los cupos. El presidente de Asaja reclama una mayor implicación de la sociedad y, más concretamente, del Gobierno central para que sea más flexible y permita las medidas de control de la población de lobos. De hecho, cuando en una zona los ataques son continuos y se multiplican los daños, es posible recurrir a las batidas y así está reconocido en el reglamento europeo pero, según reconoce, «la Consejería está atada de pies y manos porque en cuanto firma una orden de estas características llueven las denuncias ecologistas o, incluso, de la Fiscalía». 2.000 ejemplares En términos parecidos se manifiesta el coordinador regional de la Alianza UPA-COAG, Aurelio González, para quien «tenemos un problema grande y serio porque estamos ante una superpoblación de lobos que ya llega a los 2.000 ejemplares». Y denuncia que «la política conservacionista de los últimos 30 años ha dado estos frutos» Un problema que, a su juicio, nace al Norte del Duero donde el cánido sí es especie cinegética pero «sólo se puede cazar con las condiciones que quiere la Administración así que la caza es muy limitada y sólo se cumple el 50 por ciento del cupo asignado». El resultado es que Castilla y León tiene actualmente 2.000 lobos censados, cifra que para González, «es una locura» y explica cómo en Francia, con 250 ejemplares, y en Alemania, con 150, ya dicen que tienen un problema». La solución pasa por «sentarnos con la Junta y elaborar los mapas de población y si hay que hacer controles, que se hagan». En el otro lado de la balanza, las organizaciones ecologistas no quieren oír hablar de eliminar animales y denuncian que «se matan lobos impunemente». Precisamente, Ecologistas en Acción presentó recientemente el proyecto «Vivir con lobos», que recoge acciones preventivas y de control, ayudas económicas y la petición de una ley adaptada a pequeñas explotaciones.
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