Los héroes de Año Nuevo

En plena resaca de las celebraciones de Fin de Año, dos agentes de la Policía Nacional de Vigo recibieron una alerta proveniente de las inmediaciones del Club Náutico de la ciudad. La víctima era una joven que se había lanzado al mar, pese al peligro que entrañaba sumergirse en el agua con temporal marítimo y en completa oscuridad. Cuando llegaron al lugar —un par de minutos después de la primera llamada a la base— Javier y su compañero de servicio aquella madrugada comprobaron que se trataba de una menor norteamericana que estaba bajo la influencia del alcohol y que «no era consciente del peligro que corría». De ahí que su respuesta fuese inmediata, casi instintiva. «En esta profesión hay que tomar decisiones rápidas y son momentos en los que no piensas que puedes poner en riesgo tu vida, solo quieres que la chica no se ahogue y que no le pase nada a ningún compañero», explican a toro pasado. Una vez localizada la joven, el primero de estos efectivos se despojó de su ropa y de su calzado y se lanzó al agua solo pertrechado con un chaleco antibalas que hizo las veces de barrera ante la temperatura del agua, a unos 9 grados en ese momento. «Las condiciones del rescate fueron muy difíciles por las malas condiciones del mar y por la nula colaboración de la muchacha, que braceaba y se alejaba más cada vez que me acercaba a ella», recuerda. Las dificultades con las que este efectivo vigués se encontró en el mar obligaron a que uno de sus compañeros se tirase también al agua para apoyarlo y evitar que la marea los alejase a los dos de la costa. Entre tanto, el primero de los agentes nadó hacia la entrada de la ría para impedir que la menor se adentrase demasiado, adelantándose a ella y bloqueando sus intentos de huida. Aunque estos policías reconocen que no han recibido ningún tipo de formación relacionada con intervenciones de este calado, Javier recuerda que su compañero se arrojó al mar con un flotador náutico y que entre los dos pudieron apresar a la joven, que en ningún momento colaboró para ayudar en su rescate. Para salir del agua, los tres precisaron de la ayuda del resto de funcionarios movilizados por el 112, que se encontraban a pie de muelle tirando de un aro que los fue acercando a tierra hasta que lograron salir del agua y ponerse a salvo. Habían pasado veinte minutos desde que el primero de los agentes se lanzó al rescate y diez desde que lo hizo segundo. Salió del coche en marcha Según fuentes policiales confirmaron a posteriori, la joven que propició este heroico rescate había salido a celebrar el nuevo año con un grupo de amigas. Ellas mismas reconocieron que había bebido mucho y que, cuando su comportamiento empezó a ser peligroso, avisaron a sus padres de acogida —la menor está de intercambio en Vigo— para que fuesen a recogerla. Siguiendo el mismo relato, fue durante el traslado a su domicilio cuando la muchacha se escapó del coche a través de la ventanilla y corrió hacia la dársena, desde donde sin mediar palabra se precipitó al mar. Los agentes, que ayer explicaron los pormenores de su actuación en rueda de prensa, indicaron que la respuesta fue muy rápida (el primer coche llegó a los 30 segundos del aviso) porque se trata de una zona de locales nocturnos con mucho movimiento y había muchas patrullas movilizadas debido a las celebraciones de Fin de Año. «Fue una suerte que no hubiese ocurrido nada porque la intervención fue muy peligrosa», comentaron fuentes policiales con el recuerdo del trágico rescate del Orzán todavía en mente.


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