Los «swaps» siguen agujereando Visocan al hacerle perder un millón de euros en 2015

Las operaciones de los «swap» o contratos de cobertura financiera para evitar los efectos de una subida de los tipos de interés, suscritos por Visocan con distintas entidades bancarias a cuenta de varios préstamos que mantiene «vivos» desde hace unos diez años, llevan dando pérdidas ininterrumpidas desde 2011. En 2014 ya acumulaba 3,4 millones en pérdidas, alrededor de 1 millón por año, a contar desde 2012, y en 2015 está previsto que vuelva a dejarse otro millón por el camino, pese a las bondades ahorradoras y de contención del agujero que se suponía debía ser el plan de viabilidad elaborado por el Ejecutivo canario en 2012. La pretendida finalidad que llevó a los directivos de esta empresa pública autonómica —cuya finalidad es la promoción de viviendas de protección oficial— a contratar estos productos financieros considerados de alto riesgo directamente no se cumple desde hace más de un lustro y no se atisban visos de que el Gobierno tenga entre sus objetivos inmediatos atajar este endeudamiento público creciente. Así lo acreditan los datos que ha plasmado la Audiencia de Cuentas de Canarias en su Informe de Fiscalización de la Cuenta General de la Comunidad Autónoma, correspondiente al ejercicio de 2014. Dedica un capítulo a analizar la evolución de las permutas financieras de Visocan e incluye los tres últimos años (2012, 2013 y 2014). «El resultado de estas operaciones en los tres últimos ejercicios fueron, en todos los casos, negativos para esta sociedad, y se prevé que en 2015 genere más pérdidas por valor de 1 millón de euros, aproximadamente». Tras examinar los números, el proceder y la documentación remitida por el Ejecutivo regional, también las alegaciones el borrador del informe, la Audiencia de Cuentas concluye que se está ante una «posible ineficacia en la contratación de estos productos financieros y, por ende, en la gestión». La carrera de los «swap» en la Administración autonómica canaria comenzó en 2004 con Merrill Lynch. Aquel año el máximo responsable de Visocan decidió contratar el primer «swap» por 100 millones de euros, es decir, el importe equivalente al de la deuda pendiente de amortización de los préstamos para las viviendas en régimen de alquiler en aquella época. La sociedad lo contrató para cubrir riesgos de unos préstamos sacados con esta entidad a «un tipo de interés variable indexados al Índice de Precios al Consumo (IPC), al existir en ese momento un riesgo de inflación en los alquileres», apunta el informe. El tipo variable se aplicó a Visocan y el fijo al banco. Finalmente, su evolución ha resultado negativa para Visocan, constata. A la vista de los resultados «desfavorables», en febrero de 2010 Visocan formalizó una reestructuración del «swap» con Merrill Lynch contratando otros dos que hacen de «espejo» del anterior. Así fue como la empresa de vivienda pública con el Banco de Santander, de un lado, y la Société Générale, de otro, suscribió ambos contratos «swap» por 25 y 75 millones, respectivamente. Esta vez el tipo de interés fijo pasa a abonarlo la sociedad pública, pero aumenta al 6%, y aún así tampoco deja de perder dinero. Ahí no terminan las operaciones financieras emprendidas por Visocan. Cuatro años antes, en 2006, rubricó con la Société Générale otros dos «swaps» por 14 y 16 millones de euros, respectivamente, ligados a préstamos que mantiene con el Banco Sabadell.


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