Saturday , 16 December 2017
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Macron y Le Pen apelan a la Francia «profunda» para ganar a los indecisos

Emmanuel Macron, gran favorito, y Marine Le Pen, aspirante a la «gran sorpresa», utilizaron ayer los últimos cartuchos de su campaña electoral, intentando seducir a los abstencionistas y dudosos, el gran partido mayoritario. Ambos candidatos comparten el mismo proyecto estratégico: «Crear un nuevo orden político nacional». Quizá sea sintomático que el último duelo de la campaña tuviese una cierta dimensión religiosa, simbólica, casi mística: la batalla de las catedrales… ya que ambos candidatos eligieron un gran templo gótico para enviar a los abstencionistas y dudosos sus respectivos mensajes de «salvación de la patria». Marine Le Pen deseaba lanzar un mensaje nacional a «todos los patriotas conscientes de que Francia está amenazada por un golpe de Estado financiero». Y eligió uno de los monumentos más emblemáticos de Francia, la catedral de Nuestra Señora de Reims, construida en el siglo XIII, donde fueron coronados una veintena larga de reyes de Francia, durante unos seiscientos años, entre 1223 y 1825. Con una llamativa falta de modestia y sentido de las proporciones, Le Pen deseaba dirigir su penúltimo mensaje a la nación en el mismo escenario religioso donde fueron coronados monarcas como Francisco I y Luis XIV. Dos símbolos de inactual grandeza. Tan augusta ambición recibió una acogida patética y brutal. «¡Corrupta! ¡Suelta la pasta que has robado al Parlamento Europeo!», le increparon ayer a Marine Le PenA su llegada a la plaza de la catedral, Le Pen y su asociado de última hora, Nicolas Dupont-Aignan, fueron recibidos por bandas de manifestantes que gritaban: «¡Corrupta! ¡Suelta la pasta que has robado al Parlamento Europeo!». Imposible la «coronación», dinamitado el mensaje solemne a la nación, en el umbral de una catedral que es monumento histórico nacional, Le Pen se vio forzada a huir con la bata de cola entre las piernas, la cabeza humillada, protegida por dos «gorilas» acusados de beneficiarse de empleos ficticios pagados con dinero del Parlamento Europeo. De vuelta a París, evitando a los periodistas que intentaban fotografiarla o interrogarla, cara a cara, sin montajes de comunicación, Le Pen tuvo que soportar el estallido de otro «petardo mojado», otra «bola fétida». El diario milanés «Corriere della Sera» afirmó ayer que Le Pen había tratado de «mierdas» a François Fillon y al resto de los dirigentes de Los Republicanos (LR), el partido conservador. Los portavoces de Le Pen intentaron apagar el fuego con unos desmentidos que no convencieron a nadie. El Corriere della Sera insistió: «Le Pen nos dijo que la perdonásemos, que “mierda” era la única que le venía a la boca para calificar a Fillon y los republicanos». Con ese petardo fétido terminaba la jornada que había comenzado ante el altar mayor de la catedral de Reims, la capital del champán nacional. Giro copernicano Sensible a los símbolos religiosos, igualmente, Emmanuel Macron eligió la modesta pero luminosa catedral de Nuestra Señora de Rodez para su penúltima aparición de campaña, oficial. Símbolo religioso, cultural, en una ciudad del centro de Francia, en una región muy modesta, con muchos problemas de comunicación y una economía en cuarentena. Limitándose a admirar la belleza serena de la catedral, Macron estaba dirigiendo un mensaje «humanista» a los abstencionistas y dubitativos que no confían completamente en su perfil de «reformista tecnocrático». A esa Francia profunda que no se reconoce en la brutalidad demagógica de Le Pen y contempla con reserva su «social reformismo», Macron intentó enviar el mensaje de su respeto por los «valores de la Francia eterna», en una modesta catedral muy alejada de los circuitos turísticos. Percibido como banquero con pretensiones reformistas, Macron esperaba ser ungido, en la catedral de Rodez, con el aura de su respeto por los símbolos religiosos más alejados de la guerra mundial de los mercados financieros. De vuelta a París, Macron comenzó a trabajar en su posible gobierno, que debería formar la semana que viene, si es elegido presidente. «En mi mayoría presidencial podrán integrarse los socialistas con cultura de gobierno, los reformistas, y la derecha heredera del general De Gaulle. Con una sola condición: quienes formen parte de mi mayoría presidencial deberán abandonar sus antiguos partidos, para integrarse en una nueva formación política, la mía, la familia de los progresistas republicanos, donde tendrán cabida los reformistas de izquierdas y los reformistas de derechas». Elecciones legislativas En vísperas del voto decisivo, mañana domingo, Le Pen y Macron comparten el mismo proyecto estratégico: «Crear un nuevo orden político nacional». El Frente Nacional (FN) de la familia Le Pen aspira a convertirse en el primer partido de las derechas francesas, en las elecciones legislativas del 11 y el 18 de junio próximo. «¡En Marcha!», el partido de Macron, aspira a transformarse en la primera fuerza política nacional, con la etiqueta de «progresista republicano». Jérôme Sainte-Marie, profesor de ciencias políticas en la Universidad Paris Dauphine, analiza de este modo el proceso en curso: «Estamos asistiendo al advenimiento de un cambio muy profundo del sistema político francés. El socialismo histórico corre el riesgo de seguir hundiéndose. La derecha histórica debe reconquistar su puesto como partido central, amenazado por la extrema derecha. Le Pen y Macron encarnan dos fuerzas emergentes».
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