Saturday , 16 December 2017
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Maximalismo ilustrado

El minimalismo ha quedado atrás. Gucci confirma este cambio, en el que Prada ha sido siempre la marca pionera. Este año la moda promete emociones fuertes, variedad, un toque retro y el retorno del eterno femenino. Siluetas sin hombreras, vestidos románticos de gasa, profusión de volantes, pliegues, adornos y lazos: se trata de reinventar siluetas con un toque actualizado. Los vestidos de corte boudoir, los zapatos extravagantes y con guiños al surrealismo y la bisutería de gran tamaño aparecen de nuevo en escena. Las tendencias más claras, en siete claves. 1. Escotes cruzados (Givenchy) Fue Jackie Kennedy quien popularizó este tipo de escote, solo apto para señoras con los brazos bien torneados. Décadas después, Tom Ford aconsejó a Michelle Obama llevar un vestido blanco de escote similar a la cena de gala en Buckingham Palace de 2011. Desde entonces, el tejano no ha dejado de incluir estos escotes en sus colecciones. Ralph Lauren y otros creadores se han dejado conquistar por este estilismo, que es ya habitual en la alfombra roja y abunda en las pasarelas de la primavera de 2016. En Givenchy, siempre aficionados a los escotes originales y sencillos, lo han integrado en su nueva colección. 2. «Geek chic» (Gucci) El «sensual power» de los años 90 y de la primera década del siglo XXI, entonces a manos del poderoso Tom Ford, se ha transformado en un estilo raro, surrealista y retro, en el que imperan las piezas poco coordinadas, la ausencia de escotes, las faldas de tablas, los abrigos de corte años 40, los zapatos con tacones anchos y cuadrados y las piezas de joyería de aire vintage. A esto se le unen lazos al cuello de estilo señorita Rottenmeier, recogidos de principios de siglo, apliques decadentes en pieles, gafas de corte Moneypenny, vestidos a la rodilla y bolsos de mano de los 50. Maximalismo ilustrado. 3. Zapatos surrealistas (Rodarte) En cuestiones de calzado, las grandes marcas han tirado la casa por la ventana. Se busca lo chocante, lo llamativo, incluso combinado con prendas relativamente sencillas: el zapato se convierte de nuevo en objeto de colección, fetiche y símbolo de la personalidad. Se tiende a una menor uniformidad: ya no iremos todas con peep-toes ni con salones de stiletto, y se espera más originalidad. Se recuperan modelos de los años 20, 30 y 40, tacones gruesos de tipo carrete y de tipo cubano, tacones curvos y dibujos surrealistas, más propios de las colecciones de Elsa Schiaparelli que de las marcas actuales. Imaginación al poder. 4. Pendientes XL (Prada) En los años 80, los pendientes desproporcionados estaban de moda. Varias décadas después vuelven a la palestra, como siempre de la mano de las marcas más novedosas y que menos siguen las tendencias: Marni y Prada, entre otras. Miuccia Prada siempre ha creado curiosas piezas de bisutería para Prada y MiuMiu; de hecho, eran el punto débil de la fallecida Manuela Pavesi, su apoyo y confidente durante años. Esta primavera, Prada sorprende con unas enormes bolas decoradas con lentejuelas y cordones en colores ochenteros. Marni y Loewe han propuesto piezas de gran tamaño en pasta y metal. Esta primavera, burro grande, ande o no ande. 5. Pliegues (Giambattista Valli) Una de las tendencias más repetidas en las pasarelas de la próxima temporada ha sido la de los pliegues y plisados, que no estaban de moda desde los años 60. El aire retro de los tableados, la inspiración origami del plisado en tejidos semitransparentes y los vestidos largos de corte ligero están a la última. Las nuevas técnicas de tratamiento de tejidos hacen que los plisados permanezcan intactos durante largo tiempo. Stella McCartney ha hecho un gran acopio de pliegues al estilo Miyake, en tonos suaves y colores en degradé. Giambattista Valli, Carolina Herrera y Gucci también los han utilizado, aunque menos marcados. 6. Vestidos románticos (Alexander McQueen) El romanticismo se interpreta en el estilo de principios del siglo XX. Los vestidos delicados, de poco volumen, con tejidos transparentes, han reinado en los desfiles para el próximo verano. Se inspiran en modelos de Poiret y prendas de la campiña inglesa de 1900. El plumetti, la gasa, los pequeños volantes y los colores empolvados se asocian a vestidos largos con mangas hasta la muñeca y escotes de corola. Los lazos, los detalles de pasamanería y la influencia de la corsetería también se hacen patentes. De McQueen a Valentino, el vestido romántico y delicado entra de lleno en el guardarropa. 7. Safari exótico (Rochas) En la decoración se llevan las telas que imitan la selva amazónica, las plantas tropicales y la vegetación exuberante, tucanes incluidos. Del mismo modo, la moda ha reflejado esta tendencia en la próxima primavera. Se han visto plantas de modo reiterado en las colecciones de Rochas, Lanvin o Dries van Noten. Incluso el genial y díscolo modisto de Maison Margiela, John Galliano, ha seleccionado telas con plantas para las -previamente- austeras colecciones de la casa parisina. El frescor, la vegetación, el verde y las hojas de inspiración tropical o safari favorecen mucho y además alegran la temporada veraniega.


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