«Ojalá el avión del Chapecoense fuese del Benfica»

Los aficionados radicales del Oporto han traspasado un umbral con sus últimos cánticos, que constituyen una barbaridad sin paliativos. «Ojalá el avión del Chapecoense fuese del Benfica», entonaron los Super Dragoes, convirtiendo la eterna rivalidad enconada con el histórico club lisboeta en una suerte de odio estéril y absurdo fuera de toda justificación. No fue en un encuentro de fútbol donde se escuchó semejante atrocidad verbal, sino en un enfrentamiento de la Liga de balonmano, saldado con victoria del Oporto sobre el Benfica por 30-27. La chirriante arenga hace referencia al trágico accidente aéreo registrado el 29 de noviembre del año pasado, cuando 19 futbolistas y técnicos del equipo brasileño Chapecoense perdieron la vida (perecieron en total 71 personas) cerca de la ciudad colombiana de Medellín, donde iban a disputar la final de la Copa Sudamericana contra el Atlético Nacional, campeón de la Copa Libertadores en 2016. El suceso desató el pesar y la solidaridad en todo el mundo del deporte, especialmente del fútbol, tanto en América como en Europa. De modo que la ocurrencia de los Super Dragoes cruza la barrera del mal gusto con creces. La polémica en Portugal no se ha hecho esperar, sobre todo porque ha sido contestada profusamente a lo largo y ancho de las redes sociales. Por supuesto que las rencillas entre clubs son tan antiguas como la práctica del deporte, pero alcanzar semejantes límites no hace ningún bien al ‘fair play’ que debe reinar en cualquier disciplina: fútbol, balonmano, etcétera. El propietario del Estadio Do Dragao, donde brilla con intenso fulgor Íker Casillas desde que abandonó el Real Madrid tras su choque con el entrenador portugués José Mourinho, se ha visto obligado a puntualizar su ausencia de implicación en la desafortunada iniciativa. «El FC Oporto se desmarca de todos los cánticos ofensivos y apela a los adeptos a concentrarse en el apoyo a nuestros equipos». No obstante, ya se han alzado voces que echan en falta una mayor beligerancia en estas palabras. Más aún si tenemos en cuenta que solo restan seis jornadas de la Liga portuguesa de fútbol y el Benfica aventaja en un solo punto al Oporto, con lo cual se manifiestan los típicos nervios de final de temporada para intentar hacerse acreedor al título. El entrenador luso de los blanquiazules, el ex del Valencia Nuno Espírito Santo, se salió por la tangente cuando le preguntaron acerca de los Super Dragoes y prefirió poner su foco en el difícil compromiso del sábado en casa del vecino Sporting Braga. «Lo importante es que transportan el espíritu del Estadio Do Dragao a cualquier ciudad del país. Son importantes hasta los que se quedan sin entrada y escuchan las incidencias del partido desde su coche. Todos los portistas lo son».
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