Pitos al himno español, la imagen bochornosa

Centenares de seguidores del Barcelona mostraban banderas españolas antes de entrar al estadio Calderón para demostrar ante los periodistas que ellos eran azulgranas, pero no eran independentistas ni estaban de acuerdo con la política que ejercen lo dirigentes del club. Era como una manifestación particular para pedir que no les incluyeran a todos en el mismo bando. «Somos españoles y del Barcelona», decían con orgullo. Pero era verdad que cuando llegaba un gran grupo de forofos con la estelada escondían la bandera española en su mochila. No querían problemas ni con sus mismos simpatizantes del equipo. El Rey escuchó con solemnidad el himno mientras miles de personas lo coreaban y aplaudían, superados por quince mil seguidores barcelonistas que pitaron y mostraron las esteladasEstos grupos de barcelonistas vestidos con la camiseta azulgrana y portadores de la bandera española contrastaban con una mayoría de incondicionales que vestían la camiseta catalana. «Pues nosotros vamos a sacar las banderas españolas cuando suene el himno y vamos a corearlo, es una vergüenza que silbemos nuestro himno, mira cómo lo han cantado en la final de Copa de Inglaterra». Se lo sabían todo. A la hora de la verdad, miles de aficionados, del Barcelona y del Alavés, corearon el himno nacional, para verse ahogados, sumergidos, superados por quince mil aficionados barcelonistas, con apoyo de algunos seguidores alaveses, que pitaron el himno hasta desgañitarse y mostraron durante dos minutos las banderas esteladas con la petición de independencia para Cataluña. Nada nuevo bajo el sol. Las fuerzas de seguridad impidieron el paso de banderas esteladas con palo de madera o de plástico, por motivos de seguridad, pero sí pasaron las telas con la estelada sin sujección contundente El Rey entró al palco a las nueve y media en punto de la noche y escuchó con solemnidad el himno español, junto a miles de personas que lo cantaron (naino, naino), lo respetaron y aplaudieron al final. Pero el griterío y los pitos de los aficionados barcelonistas era físicamente imposible de contestar. Hay gente que solo viene a la final para pitar. El comentario antes y después del himno español y la esperada pitada de los de siempre era la imagen de bochorno que estos espectadores daban, en comparación con el sentido cántico que los ingleses habían llevado a cabo en la final de la Copa de Inglaterra. Las comparaciones, sí, eran odiosas. Y envidiables. «No puede ser que los que no quieren ser españoles quieran jugar y ganar la final de Copa de España», decían los seguidores barcelonistas que se sienten españoles, una hora antes del partido. La imagen se repite, pero no deja de ser igual de bochornosa. Muchas esteladas con palo de madera o de plástico fueron requisadas por motivos de seguridad. Sí se permitieron introducir al campo las telas de esteladas sin sujección contundente.
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