Sunday , 24 June 2018

Primera noche de lujo para un Fujimori en libertad

El expresidente Alberto Fujimori Fujimori salió este viernes en libertad de la clínica Centenario de Lima, a donde llegó de emergencia un día antes de que el gobernante Pedro Pablo Kuczynski le otorgara el indulto humanitario. El ex jefe de Estado (1990-2000) -que fue condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad, secuestro agravado y corrupción- abandonó la clínica en una silla de ruedas acompañado de su hijo menor, Kenji Gerardo. Su salida fue saludada con algunos aplausos por sus seguidores, pero provocó aún más indignación entre sus muchos detractores. Fujimori se trasladó a una casa de 1.900 metros cuadrados, con baños con jacuzzi, piscina y plaza de aparcamiento para cuatro vehículos, que se alquila por 5.000 dólares al mes, en el acomodado distrito de La Molina, donde le esperaban sus hijos Keiko Sofía, Hiro Alberto y Sashi Marcela. Algunos analistas señalan que 17 años después de haber renunciado a la presidencia a través de un fax desde Tokio, Alberto Fujimori Fujimori volvió al poder porque el destino de Kuczynski está atado ahora al de los Fujimori y, en especial, a que el jefe del clan reconcilie a sus hijos Keiko Sofía, que lidera a 60 congresistas, y Kenji Gerardo que cuenta con el respaldo de otros diez legisladores. La llegada de Fujimori ha causado protestas espontáneas de los vecinos de La Molina, que han señalado a los medios locales que «no quieren a Fujimori como vecino». «Que se vaya a vivir Japón», insisten. Además, a modo de protesta, algunos vecinos se subieron encima de los coches de la policía mientras gritaban: «Fuera ladrón y asesino de mi casa». «En La Molina muchos vecinos repudiamos la historia negra de Alberto Fujimori. Tenemos memoria, nos identificamos con los peruanos que sufrieron los embates de su dictadura. Que lo sepa la familia Fujimori, ni olvido ni perdón. Que lo sepa el dictador. IndultoEsInsulto», dice la cuenta de Twitter @LaMolinaVecinos. «Con el indulto nuestros seres queridos han vuelto a ser asesinados» señaló a ABC, la genetista Carolina Oyague, hermana de la víctima del caso La Cantuta, Dora Oyague. «Veo a mi hijo de 8 años en todos lados, y con esta liberación, me vuelvo a sentir insegura, camino mirando a todos lados porque pienso que volverán a venir los del grupo Colina y nos dispararán de nuevo», nos cuenta Rosa Rojas, madre del niño Javier Ríos Rojas, asesinado por el grupo militar Colina en la matanza de Barrios Altos, en 1991, durante la presidencia de Fujimori. Se sienten engañados El grupo «Colina» formado por militares dirigidos por el mayor Santiago Martín Rivas asesinó a 16 personas, incluido el niño de ocho años, a quienes erróneamente hicieron pasar por miembros de Sendero Luminoso. Fueron primero condecorados por sus servicios al país, luego procesados y por último amnistiados por Fujimori. En La Cantuta fueron asesinados nueve estudiantes y un profesor mientras que en Pativilca fueron torturados y quemados seis agricultores. «La liberación de Fujimori me ha causado mucha indignación, siento que vivimos en un país que no es nuestro. Kuczynski pidió nuestro voto y nos dijo que no liberaría a Fujimori. Me siento engañada», declara a ABC Gisela Ortiz.
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