Saturday , 23 June 2018

Rebajan de 30 a 13 años de prisión las penas para los cabecillas de la Mara Salvatrucha desarticulada en Alicante

El juicio contra 37 integrantes de la organización criminal de origen salvadoreño Mara Salvatrucha, que fue suspendido el pasado 20 de febrero en la Audiencia de Alicante, ha quedado este jueves visto para sentencia después de que las defensas aceptaran un acuerdo con la Fiscalía, de manera que finalmente la acusación pública ha rebajado la pena solicitada para los dos cabecillas de la organización de 30 a 13 años de prisión “en atención a las circunstancias personales y el arraigo” que los procesados tienen en España. La vista se ha retomado este jueves después de que el pasado 20 de febrero el ministerio público solicitara la suspensión a fin de visar con el fiscal jefe de Alicante todos los acuerdos de conformidad alcanzados entre las defensas y la acusación pública, requisito indispensable para que el tribunal las tenga en cuenta antes de reanudar el juicio y dejarlo visto para sentencia. Además, durante la sesión anterior en los pasillos de los juzgados un acusado presuntamente amenazó a otro con una navaja, suceso que también propició la suspensión de la vista para su investigación. Al respecto, fuentes de la Fiscalía han indicado que la víctima de las amenazas no llegó a presentar denuncia por lo que finalmente no se ha llevado a cabo ninguna instrucción sobre este hecho. En la reanudación de la vista los acusados se han declarado culpables de los cargos de organización criminal, delito contra la salud pública, blanqueo de dinero, tenencia ilícita de armas, lesiones, amenazas, intento de asesinato y conspiración para asesinato. Los cabecillas de la trama finalmente serán condenados a 13 años y tres meses de prisión y al pago de multas que suman 11.300 euros, mientras que los otros 35 acusados recibirán penas que van desde uno a cinco años de cárcel y multas de entre 300 y 10.300 euros, puesto que a muchos de ellos solo se les imputan delitos contra la salud pública. Uno de los procesados ha declarado por videoconferencia desde los juzgados de Tortosa (Tarragona) porque, según las mismas fuentes, había sido detenido esta semana por un delito no relacionado y ante la imposibilidad para desplazarse y para no volver a suspender la vista se ha optado por esta opción. Además, otros cuatro procesados se encuentran “huidos, ignorándose su paradero”, por lo que el fiscal ha solicitado el archivo de las actuaciones “hasta que sean habidos y puestos a disposición del tribunal”. «Toque» a las familias Según han explicado las mismas fuentes, el juicio ha servido para dar “un toque de atención” a las familias de los procesados, puesto que cuando la organización fue desmantelada en 2014 muchos eran menores y no tenían antecedentes por lo que ahora las familias estarán “pendientes” de que no reincidan. Tal como se desprendió de la investigación, Ibi fue la localidad elegida por los cabecillas de la organización como sede de una de las clicas, bautizada como ‘Big Crazy’, que tendría la intención de aglutinar a las de Madrid, Barcelona o Girona, entre otras ciudades, para crear “a imagen y semejanza de la Mara salvadoreña”, el “Programa España”, esto es, un plan que expandiera la organización en España, con las normas que venían directamente de El Salvador. Dichas normas implicaban ritos de iniciación, en los que los candidatos demuestran su “valor y lealtad” a la Mara sometiéndose a castigos físicos tales como palizas que duran 13 segundos por parte del resto de miembros de la ‘clica’ a fin de “hacer crecer el barrio”, es decir la organización criminal en jerga de la banda. Dinero desde El Salvador Para expandirse el grupo se habría nutrido económicamente a través de diferentes cauces. Por una parte, con el pago de una cuota de sus componentes, quienes llegaban a delinquir para hacer frente a la misma. Por otra parte, a través del apoyo económico de la dirección de la Mara Salvatrucha en El Salvador. Según la investigación, llegaron a enviar 10.000 dólares desde este país para financiar las primeras actividades de la Mara en España. Algunas de esas actividades consistían en establecer negocios legales que sirvieran para el lavado de dinero procedente del tráfico de drogas, actividad que llegaron a desarrollar incluso en centros penitenciarios, o la competencia con otros grupos criminales rivales, para lo cual poseían armas de fuego a disposición de todos sus miembros. En concreto, la ‘clica’ de Ibi tenía, al menos, dos pistolas. Una de ellas fue localizada por la Guardia Civil cuando los dos integrantes de la banda latina se disponían atentar contra el miembro del grupo contrario.
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