Reconoce que golpeó a su pareja hasta que «ella dejó de tener pulso»

Sin titubear en su relato, el acusado de acabar con la vida de su pareja en septiembre de 2015 en Vigo ratificó este lunes ante un tribunal popular la confesión que en su día realizó en la comisaría de Policía. Después de explicar que el día del crimen se había tomado «varias pastillas» a causa de unos dolores cervicales que sufría, Diego P. A. narró cómo se inició la discusión con su novia en la vivienda que ambos compartían. «Ella me tocó en el hombro» reconoció como origen de su desmesurada reacción. «Yo no era consciente de que lo que estaba hacienda y no lo recuerdo. Ella quedó tumbada y no tenía capacidad de defenderse, le lancé patadas al cuello y la cara», reveló a propósito de la violenta escena. Sobre la cronología de los hechos, el acusado confesó que se ensañó a golpes con su pareja, que estaba en el suelo tendida y no podía defenderse. Aprovechándose de su posición, le aplastó el tórax y el cráneo en repetidas ocasiones hasta que alguien llamó al timbre. Se acercó a la entrada y no vio a nadie. Entonces, recordó, le tomó el pulso a la mujer y al ver que ya no tenía cogió sus cosas y se marchó, aunque entre medias tuvo que regresar a por unas llaves que se había dejado olvidadas. Con las manos ensangrentadas Ya en la calle, Diego P. A. se montó en su furgoneta y condujo en dirección Nigrán, pero tuvo un accidente y dejó su coche abandonado, iniciando su marcha a pie a Vigo. En el camino detuvo a una pareja que lo recogió mientras hacía autostop y a la que confesó el crimen. Ellos lo llevaron a una comisaría de Policía donde confirmó que le había quitado la vida a su novia, aún «con las manos manchadas de sangre» según reconocieron los testigos. A los agentes, el procesado les contó que tenían una «relación turbulenta» porque él no estaba de acuerdo con que ella ejerciese la prostitución. Los efectivos que atendieron a Diego P. A. esa noche reconocieron que les sorprendió la tranquilidad con la que relató los hechos. De hecho, explicaron, les preguntó si por lo que había hecho tendría que entrar en la cárcel y si en prisión podría estudiar. El fiscal avanzó que reducirá su petición de 24 años de prisión por la atenuante de confesión, aunque mantendrá las agravantes de parentesco, alevosía y ensañamiento.
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