Sube la tensión en «Maestros de la costura»: «Se están acabando las amistades»

Ya ha llegado la noche del lunes y eso significa «Maestros de la costura». Para empezar esta vez contaron con Jorge Vázquez, un diseñador que nació «entre telas». «En mis veranos yo estaba con las modistas ayudando, haciendo lo que ellas hacían», contaba Vázquez. Pero antes de anunciar la primera prueba, los concursantes, concretamente Anna, decidieron dejarle las cosas claras a Alicia: «Va por su cuenta». La favorita del jurado se quedó petrificada ante las acusaciones de Anna. «No entiendo por qué me dice esto porque para mí es como mi hermana pequeña. Me recuerda mucho a ella», decía entre lágrimas Alicia. Parece que, de momento, poca solución hay. «Las cosas se hablan y debería habermelo dicho si es lo que piensa. (…) Bueno, lo que quiero hacer es coser», reflexionaba entre lágrimas mientras intentaba concentrarse en la prueba. En la primera prueba, los aprendices tuvieron que confeccionar un vestido de seda (que crearon desde cero y sin patrones) en noventa minutos con la técnica de modelaje moulage (o como se conoce coloquialmente «corte al ojo»), que requiere trabajar sobre el propio cuerpo o el maniquí. Para motivar a los concursantes, el jurado anunció que el mejor de la prueba conseguiría el alfiler de oro, es decir, la inmunidad esta semana. Pero ¿por qué es tan difícil trabajar con la seda? «Por la viveza del tejido, lo que se mueve, la caída, el movimiento… Es mucho más de controlar», reflexionaba Vázquez. «También por eso es muy femenino. Se amolda muy bien al cuerpo de la mujer», puntualizaba Lorenzo Caprile, quien se atrevió a confeccionar un vestido. ¡Muy atentxs a los consejos que @JVbyJorgeVzquez ha dado a los aprendices a la hora de confeccionar! #MaestrosDeLaCostura pic.twitter.com/zfJ1l79nfk— MaestrosDeLaCostura (@MaestrosCostura) 19 de marzo de 2018 Eduardo fue el aprendiz que regresó el pasado lunes y ya han vuelto las broncas entre el estudiante de diseño y Caprile. «Cada vez que pasa por aquí me desajusta, me quita las ganas de hacer cualquier cosa», decía Eduardo tras escuchar al diseñador de su trabajo en plena prueba. Pero Eduardo volvió a levantar la voz ante Caprile durante la evaluación del vestido: «Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos». Para zanjar la discusión rápido, el diseñador le espetó: «Cada uno es dueño de sus silencios y prisioneros de sus palabras, y tú te estás construyendo una prisión así de grande». Escándalos a parte, el jurado tuvo un arduo trabajo para encontrar un trabajo impecable. «Nunca te he visto tan perdida en una prueba, Pa», decía María Escoté. «Mahi, esperábamos mucho más de ti», le confesaba Palomo. Así fueron gran parte de las valoraciones. El de Pa, Alicia, Mahi, Eduardo y Jaime fueron los vestidos seleccionados para valorar. Pese a ser el favorito para ganar esta prueba, Jaime se hizo con el tercer puesto: «Has sabido leer, escuchar y sentir el tejido. Podría ser un Roberto Cavalli con un poquiro más de tiempo», decía Carpile. La razón para no darle la inmunidad fue «que el trabajo no estaba terminado». Por eso, el alfiler de oro se lo llevó Alicia: «Me sabe a tranquilidad porque el día de hoy ha sido muy tenso». Para la prueba por equipos, los aprendices viajaron hasta Barcelona para conocer la firma Custo Barcelona, una de las más conocidas del mundo, con presencia en 50 países. Sus camisetas son muy codiciadas y se han convertido en auténticos iconos de la moda: «Logró convertir una prenda tna básica como una camiseta en un icono de moda», contaba Caprile. «Apostamos por aportar mensajes gráficos, ideológicos en una prenda tan básica como es una camiseta», añadía Custo Dalmau, fundador de la marca. Los programas avanzan y parece que la tensión que hay entre los aprendices. Por eso, Alicia, alfiler de oro, tuvo que elegir los grupos. Por un lado, estuvieron Eduardo, Mahi, Antonio y Anna; por el otro, Jaime, Alicia, Pa y Luisa. Por si no os habéis dado cuenta, Alicia mandó a Anna al otro equipo. «Creo que ella no está cómoda trabajando conmigo», intentaba justificarse Alicia. Para terminar de rizar el rizo, los jefes de taller fueron seleccionados por el equipo contrario. Los «ganadores» fueron Eduardo y Luisa. «Se están acabando las amistades. Ya se ve que queremos ganar», reflexionaba Antonio. Con los equipos formados y los jefes de taller elegidos, cada uno tuvo que diseñar cinco camisetas diferentes que incluyan color y grafismos, señas de identidad de esta marca. Pudieron mezclar tecnología con artesanía y dejar volar su imaginación. Custo Dalmau les guió en esta prueba y trasladó su valoración al jurado. La modelo Judit Mascó también seguirá muy de cerca el desarrollo de la prueba.
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