Thursday , 18 January 2018

Un discapacitado entre profesionales

El próximo 12 de febrero será una fecha histórica para el mundo del deporte en general, y para el golf español, en particular. Ese día habrá dos jugadores amputados que jugarán un torneo de golf de profesionales con la misma categoría que sus compañeros: el belga Cedric Lescut y el santanderino Juan Postigo. Como sucede con todos los deportistas discapacitados, tienen una fuerza de voluntad inigualable, pero en sus casos suman una cualidad más: una mentalidad ganadora que le lleva a derribar unas barreras que para cualquier otro serían insuperables. Será en el Campeonato de Europa de parejas de la PGA, que se celebrará en Lumine (Tarragona), pero mientras que el flamenco jugará con una prótesis, el cántabro lo hará sin ella. Como siempre. A los 12 años descubrió que el golf era el deporte de su vida y ahora, nueve años después, tiene hándicap uno y está decidido a vivir de él. Pese a su limitación física (una malformación de nacimiento le dejó con una pierna sin desarrollar a la altura de la rodilla) nunca ha querido tener ninguna ayuda para competir. No utiliza prótesis (la que le hicieron de pequeño le provocaba unos grandes dolores) y tampoco buggy. Se apoya en sus muletas al igual que en su vida normal. «Sé que si lo peleara podría conseguir que me dejaran ir en coche, pero no me parecería justo para el resto de los jugadores», afirma con convencimiento. Peleón como su ídolo Severiano Ballesteros, va a dar el salto al profesionalismo después de ganarlo todo en el campo amateur del golf adaptado, donde fue campeon de Europa, entre otros logros. «Allí lo he conseguido todo y ya no tengo posibilidad de mejorar -indica- por lo que el salto natural era hacerme profesional. Sé que no va a ser un camino fácil pero voy a darlo todo para seguir triunfando». Debutará en febrero Postigo ya tiene fecha para su estreno en la máxima categoría, pero a partir de ahí no sabe lo que deparará el destino. Al estar ya cerrados los circuitos de 2018 tendrá que optar a invitaciones o a participar en circuitos menores. «Seguramente me iré a Suramérica para adquirir experiencia, pero estaré muy pendiente de que pueda acceder a algún torneo del Alps Tour en Europa o al Circuito Nacional», prosigue. Al contrario de lo que les pasa a sus compañeros, además de encontrarse con la dificultad de la falta de torneos deberá superar la de la orografía de los campos a los que acceda. «Evidentemente, trataré de jugar en todas partes pero no debería pasar de 15 ó 20 pruebas al año. Tengo que seleccionar los clubes que sean más planos, porque las subidas y bajadas me terminan machacando», reconoce. Desde el campo público de Abra de Pas, bajo la atenta mirada de Santiago Carriles, Juan sigue puliendo su juego, que quiere mejorar «a nivel global, pero especialmente el toque corto, que es el que marca la diferencia en el mundo profesional». Aunque vaya a estar a otro nivel, no se olvidará de sus compañeros del golf adaptado, «que han sido mi familia y siempre lo serán» y sueña con participar en el Open de España, pues «si lo consiguiera sería bueno para mí y para todos». Los deportistas y la sociedad deben aplaudirle.
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